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Dávila Miura: “Quiero quitarme una espinita clavada con Madrid”

Eduardo Dávila Miura ha vuelto a escoger una fecha emblemática, el 175 aniversario de la mítica ganadería familiar, para enfrentarse a los toros de Miura once años después de su retirada formal del toreo y quitarse así "una espinita clavada" que tenía en Las Ventas.

Eduardo Dávila Miura durante su último paseíllo en la Feria...
 Eduardo Dávila Miura durante su último paseíllo en la Feria del Toro 2016 de Pamplona | ARCHIVO

Primero fue Sevilla en 2015, al cumplirse el 75 aniversario de la lidia ininterrumpida de los toros de Miura en la Feria de Abril. Después llegó Pamplona, en la feria de San Fermín de 2016, al sumar 50 encierros de la mítica ganadería sevillana. Pero la cita del domingo, en la clausura de San Isidro, es la plaza de Madrid.

"Falta poco para hacer el paseíllo en Las Ventas, pero lo estoy llevando bien", explica a Efe el diestro (Sevilla, 1974), que aún tiene ese hormigueo de verse "en ese patio de cuadrillas". En cualquier caso se muestra optimista con el resultado de este exigente empeño: "Son dos toros y tengo que disfrutar de aquello desde que llegue hasta que termine".

Dávila Miura evoca sus reapariciones puntuales en Sevilla y Pamplona para ubicar las circunstancias que le han movido a vestirse de luces otra vez. "Cuando anuncié lo de Sevilla, no sabía si iba a hacer más cosas, pero a raíz de aquello estuve mirando de reojo lo de Pamplona, sin ser consciente aún de las efemérides que se cumplían con la ganadería", dice el matador.

"Me di cuenta que este año se cumplía el 175 aniversario de la ganadería y pensé que había que hacer algo, pero el sitio sólo podía ser Madrid", afirma rotundo el matador, que desvela que, más allá de la efemérides, había un reto personal.

"Se trata de una plaza en la que nunca terminé de estar al nivel al que quería estar; yo no me sentía en deuda con Pamplona o Sevilla, pero sí tenía esa espinita con Madrid", desvela.

Los buenos resultados cosechados en esas dos comparecencias han sido otro acicate para asumir el reto, ya que, según Dávila Miura, "si en Sevilla no hubieran rodado las cosas, no creo que hubiera afrontado lo de Pamplona".

"Estoy disfrutando más que en mi época en activo y me ha cogido con la madurez personal necesaria para esta profesión. Seguramente, soy más consciente de lo que me está pasando", puntualiza Dávila, que asegura que "los toreros tenemos que saber disfrutar de lo que estamos haciendo y, cuando estás pendiente de los viajes, de cumplir objetivos, de la presión por triunfar, dejas de apreciar cosas que echas de menos cuando las pierdes".

En ese sentido, añade el torero, ha querido "gozar" todo el proceso desde que se vio anunciado en Madrid. Dávila menciona "el entrenamiento, la preparación, hasta el miedo o la responsabilidad" que está pasando y reconoce que la profesión "tiene fecha de caducidad".

Curiosamente, Dávila Miura coincidirá en el cartel del próximo domingo con dos toreros a los que ya apoderó, Rafaelillo y Rubén Pinar, a los que dirigió su carrera en unión del taurino Roberto Espinosa

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