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Cáritas Diocesana atendió a 15.496 personas el año pasado

La entidad reivindica en la presentación la necesidad de implementar medidas eficaces contra la pobreza y la exclusión social en Canarias

Cáritas
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Cáritas atendió en 2017 a un total de 5.130 familias y 15.496 personas, a través de los 17 arciprestazgos que conforman la Diócesis Nivariense y de los diferentes programas que desarrolla.

En las parroquias de la provincia fueron atendidas 12.742 personas, tanto en lo que se refiere a la cobertura de sus necesidades básicas como talleres y acciones para la mejora de su calidad de vida. El resto, otras 2.752 personas, se beneficiaron de los distintos proyectos específicos que tiene la institución. En esta línea, hay que destacar que 1.340 personas participaron en el Programa de Empleo, que presenta dos líneas de acción. Por un lado, Cáritas Diocesana de Tenerife atendió a 948 personas a través del proyecto insular en red “Barrios por el Empleo: Juntos más Fuertes” y a otras 392 en distintos Itinerarios de Inserción Sociolaboral. Del total de participantes que fueron acompañados, 796 realizaron un itinerario personalizado de inserción; 746 personas recibieron formación profesional y/o complementaria (el 65%) y un total de 368 (el 27,5%) lograron la inserción. No obstante, destacar que las acciones para la mejora de la empleabilidad son un eje transversal de todos los programas y proyectos de la entidad, entendiendo que “el acceso al empleo es un elemento fundamental para la integración personal y familiar de las personas”.

En cuanto al área de Inclusión Social, el año pasado fueron atendidas 1.296 personas. De ellas, 534 fueron acogidas en alguno de los ocho recursos alojativos para personas en situación de sin hogar que gestiona la entidad en la isla de Tenerife, donde se proporciona cobertura de necesidades básicas y acompañamiento psico-socioeducativo y para la mejora de la empleabilidad. Del total de atendidos, destacan 46 familias monomarentales (mujeres solas con hijos menores a su cargo). De igual modo, 75 personas en situación de sin hogar fueron atendidas a través de la Unidad Móvil de Atención en Calle (UMAC) de la isla de La Palma, un proyecto que se inició a finales de 2016.

La realidad de las personas en situación de sin hogar es una de las más complejas, por ver menoscabados varios de sus derechos fundamentales, que Cáritas reivindica anualmente a través de su campaña “Nadie Sin Hogar” y el derecho fundamental a una vivienda digna y adecuada. En esta línea, una de las apuestas institucionales de la entidad, es la prevención del sinhogarismo y la exclusión. Fruto de ese reto nació el proyecto “Base 25”, porque “entendemos que actualmente no hay en nuestro país políticas suficientes de acceso a la vivienda; ni hay control sobre el mercado de la vivienda y el acceso a un derecho fundamental como es el de una vivienda digna y adecuada, un derecho que está supeditado a los intereses y la especulación del mercado”. “Base 25” atendió a 472 personas el año pasado, de las cuales 214 eran menores de edad. Lo hizo con un equipo multidisciplinar, que asesora e interviene socio-jurídicamente y desde el empleo a personas y familias afectadas por desahucios y ejecuciones hipotecarias, entre otras.

Por otro lado, 118 personas se beneficiaron de la atención de los centros diurnos para mayores y otros servicios especializados para este colectivo, siendo ésta otra de las líneas de acción de la institución eclesial, que apuesta por el envejecimiento activo, incluso de aquellas personas en mayor situación de vulnerabilidad social. En este sentido, en septiembre de 2016 Cáritas Diocesana de Tenerife puso en marcha un proyecto pionero de acompañamiento en domicilio para personas mayores que pasan mucho tiempo solas o viven en soledad. Dicho proyecto, desarrollado por voluntariado, acompañó en 2017 a 17 personas del municipio de Santa Cruz de Tenerife.

Igualmente, dentro del trabajo por el Derecho a la Salud, se desarrollaron dos actuaciones diferenciadas: una desde el proyecto de desintoxicación y deshabituación alcohólica “Drago”, que atendió a 215 personas, de las cuales el 34% recibió el alta terapéutica; por otro lado, se continuó trabajando con el resto de organizaciones que conforman la Coalición Por la Salud en Defensa de una Salud Pública y Universal en Canarias, participando en distintos talleres y acciones de sensibilización.

En el área de Cooperación Internacional se desarrollaron tres líneas de trabajo: la educación para el desarrollo, en la que se enmarca la tienda de comercio justo “El Surco”, recientemente incorporada a la empresa de inserción social “Buscándome las Habichuelas”; las emergencias internacionales, donde se trabaja de forma coordinada con la Confederación Cáritas Española; y la cooperación para el desarrollo, a través de la cooperación fraterna con realidades específicas de los países del Sur. En esta línea, se continuó trabajando con Cáritas Mauritania en distintas acciones y se apoyó el trabajo de la Red Eclesial PanAmazónica para la promoción de los pueblos indígenas y la defensa de sus derechos.

Con respecto a los perfiles de beneficiarios en 2017, la mayoría de las personas atendidas fueron mujeres (en torno a un 70%), y a medida que se acerca el fin de la vida laboral se localizan situaciones de mayor vulnerabilidad. En concreto, las personas de entre 45 y 65 años representaron casi el 60% de los beneficiarios de la acción de Cáritas.

Cáritas de Tenerife denuncia la “sistemática vulneración” y la “precarización de los derechos” de las personas que se atienden diariamente tanto en las parroquias como en los distintos programas y proyectos con los que cuenta la institución, ya que los datos continúan reflejando que el 44,6% de la población en Canarias (según el último informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español) se encuentra en situación de riesgo de pobreza o exclusión social y más de 213.000 personas están desempleadas, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Al respecto, el director de la entidad, Leonardo Ruiz del Castillo, insiste en la necesidad de “implementar medidas urgentes” encaminadas a luchar contra la exclusión social y la pobreza en el Archipiélago, así como el incremento del salario mínimo interprofesional y las rentas mínimas, para hacer desaparecer el alto porcentaje de trabajadores y pensionistas canarios en situación de exclusión. Igualmente, Ruiz del Castillo recuerda la labor que desarrollan las personas voluntarias que participan con su dedicación en el desarrollo de los proyectos de la institución, que representan la base y el cimiento de Cáritas. Así, durante 2017 la entidad contó con 894 personas voluntarias en los 17 Arciprestazgos de la Diócesis Nivariense.

En el apartado económico, Cáritas Diocesana de Tenerife tuvo unos ingresos de 5.059.480,86 euros el año pasado, de los cuales 2.960.971,82 procedieron de aportaciones públicas (un 58,52%) y 2.098.509,04 (un 41,48%) de recursos privados provenientes de donantes particulares, fundaciones, empresas y las colectas parroquiales del primer domingo de mes.

Junto a la Memoria de 2017 también se presentó la Campaña Institucional, que en esta ocasión lleva por lema “Tu compromiso mejora el mundo”, una invitación a entender la vida desde el compartir, creando fraternidad. Y es que, “ante el vértigo que nos genera este mundo en caos donde las injusticias, el sufrimiento y el desprecio continuado por los derechos humanos son el pan cotidiano, no podemos ocultarnos entre cuatro paredes para seguir haciendo lo de siempre”. “Elegir vivir como personas comprometidas y seguidoras de Jesús de Nazaret es arriesgarse a vivir y a hacer posible para otras la Buena Aventura del Reino de Dios aquí y ahora, abrir nuestras casas, nuestras mentes y, sobre todo, nuestras vidas para dejarnos sanar el corazón y curar las heridas de quienes acusan la pobreza de las periferias sociales”. “El compromiso desinstala, descoloca y desestabiliza nuestra seguridad. Nos saca de la zona de confort y nos pone en comunicación con el mundo. El compromiso sale al encuentro de otras personas que pasan por el camino, lleva a encargarse y cargar con el sufrimiento de la gente”, como decía Ignacio Ellacuría. Este ejercicio requiere “valentía, creatividad, denuncia y acción”.

Descubrir que las personas más vulnerables son lugar de encuentro con Dios identifica el talante, la mística y la espiritualidad en la que debe beber cotidianamente quien se encuentra inmerso en la acción socio caritativa de la Iglesia. La responsabilidad y la propuesta de la institución diocesana en este sentido es “ir haciendo posible otra forma de sociedad e ir haciendo nuevos planteamientos en los que es necesaria y urgente una transformación política, un cambio en el modelo económico y una transformación en el corazón de las personas”.

En este sentido, y en el marco de la economía solidaria, en agosto de 2016 se pusieron en marcha dos empresas para la inserción sociolaboral de los colectivos más vulnerables, “114 Espacio Creativo”, dedicada al diseño, las artes gráficas y el desarrollo de eventos; y “Buscándome las Habichuelas”, especializada en la producción y comercialización de productos agropecuarios ecológicos. Ambas continúan creciendo y diversificando sus acciones, aumentando además sus plantillas. No en vano, desde el pasado mes de agosto “Buscándome las Habichuelas” asumió la tienda de comercio solidario “El Surco”, e inició una nueva línea de negocio vinculada a la elaboración de catering para eventos.

Por último, pero no menos importante, no podemos olvidar las diversas campañas de sensibilización y concienciación desarrolladas a lo largo del año, como “Enlázate por la Justicia”; “Si cuidas el planeta, combates la probreza”; “Migrantes con Derechos”; “Iglesia por el trabajo decente” y “Nadie sin Hogar”.

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