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En La Tarde con Ángel Expósito

La burbuja de las clínicas dentales

El caso del cierre repentino de las clínicas dentales Funnydent solo se suma a una larga lista de estafas que se producen en torno al negocio de la higiene buco dental. Varios expertos explican en La Tarde de Cope cómo actuar si eres un afectado.
Clínica Funnydent. EFE
Clínica Funnydent. EFE

Hace unos días, las clínicas dentales de la cadena Funnydent cerraban repentinamente y su dueño era detenido acusado de presunta estafa. El caso deja miles de afectados, tanto pacientes como trabajadores, pero no es algo aislado.El presidente del Consejo General de Dentistas, Óscar Castro, ha explicado en La Tarde con Ángel Expósito que “esto está pasando de forma alarmante sin que la administración tome cartas en el asunto de una forma contundente”. Según Castro, se trata de “situaciones legales porque están permitidas”.Entre el problema de base según Castro, el haber permitido que una atención sanitaria se haya considerado un comercio más. “Cuando uno va a un centro comercial y está viendo camisetas y pantalones y se encuentra con una clínica dental, lo asocia a un comercio más”, dice. Para Castro, “han permitido que nuestra profesión se vea ligada a eso cuando no ocurre con cualquier otro tratamiento médico”.Por esto, el presidente del Consejo General de Dentistas aconsejas “huir del mercantilismo puro y duro”. En su opinión para ello, hay que “sospechar que el plan de tratamiento no te lo de el dentista, sino que te lo de un comercial, que solo intenta que firmes una financiación para engancharte”.Además Castro recuerda que “siempre que uno no esté satisfecho o sospeche que no le están diciendo toda la verdad, tiene la alternativa de dirigirse a todos los dentistas que haga falta hasta que le cuadre”.La desesperación de los afectadosAgustín Ortega, uno de los afectados por el cierre de Funnydent, ha asegurado en La Tarde que ahora mismo se encuentra “metido en el fango”.Ortega acudió a Funnydent porque “tenía la boca muy mal”, y consiguieron venderle un tratamiento completo de extracción de piezas y colocación de implantes que financió a tres años.“Me han puesto ocho implantes y me falta lo más caro, los pernios con las coronas”, explica. Para completar el tratamiento tendrá que acudir a otro dentista y pagar lo que corresponda, mientras que el banco con el que financió el tratamiento seguirá sacando cada mes una cantidad de su cuenta. Según Ortega, “una plataforma de afectados estamos peleando como podemos a ver de que manera luchamos contra esta injusticia”.Las recomendaciones de los abogadosNicolás Lerma, abogado de Legálitas, ha explicado en La Tarde que “la situación es compleja, porque el procedimiento está en un juzgado de instrucción por presunto delito de estafa”. En este caso, Lema ha explicado que recomiendan “iniciar una demanda colectiva, así serán parte en todo el procedimiento y podrán pedir responsabilidad civil, que sería del empresario o incluso de las compañías aseguradoras que tuviesen las clínicas”.Según Lerma, “no es un ilícito penal que un empresario pase por un mal momento”, sino que “la estafa es cuando se conoce que no puede seguir pagando y sigue recaudando, ahí es cuando se produce la estafa”.En cuanto a continuar con los pagos una vez que las clínicas han cerrado, Lema ha explicado que “si la financiación es vinculada por la propia clínica, si que se puede dejar de pagar esas cuotas”. Para ello hay que hacer unos trámites: mandar un burofax poniendo en conocimiento el incumplimiento del contrato y si no contestan en diez días, pedir a la financiera que suspenda los pagos.La burbuja de las clínicas dentales

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