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Un superviviente del Tarajal: "Todavía veo muertos sobre la playa"

Hervé pudo ver cinco cuerpos flotando que otros compañeros llevaron hasta la playa. El aturdimiento de la situación no les hizo contar las bajas, luego se dieron cuenta de que sólo 23 lograron salvarse.

 

Hervé tenía 22 años llenos de ilusión por llegar a España para “tener una vida mejor”. Hoy dice que vive traumatizado y perturbado por lo que vivió en aquella playa de Ceuta y por la desafección del olvido. "No entiendo cómo algo tan grande pueda ser tan despreciado”. Y lo cuenta para que los padres de todos aquellos que se quedaron sin voz puedan encontrar alivio.

Hervé, como tantos otros, no sabía nadar, pero fue uno de los primeros de un grupo de 200 personas que se lanzaron al agua para superar el espigón que separa el territorio marroquí del español. Asegura que había dos guardias civiles de patrulla, uno en el mirador y otro en la parte baja. “Cuando llegamos nos lanzamos al gua, y el policía que estaba abajo comenzó a lanzar gas lacrimógeno”. Este gas en contacto con el agua comenzó a hacer espuma. "Esto ahogó a muchos e mis compañeros y además éste emepzó a disparar a bocajarro a los que estaban en el agua” según cuenta Hervé, lo hizo a un metro y medio por encima de ellos.

En este relato Hervé cuenta cómo gritaban desde el agua pidiendo socorro mientras que la Guardia Civil se acercaba, alimentando en ese momento la esperanza de que iban a ser rescatados. "Van a recogernos del agua y van a ocuparse de salvarnos, pero me di cuenta que desde la embarcación estaban golpeando a los que estaban más cerca...”

Hervé pudo ver cinco cuerpos flotando que otros compañeros llevaron hasta la playa. El aturdimiento de la situación no les hizo contar las bajas, luego se dieron cuenta de que sólo 23 lograron salvarse. España abrió la barrera y los devolvió a Marruecos. A los demás “seguramente el agua les debió llevar muy lejos”. Todos eran amigos suyos, habían pasado mucho tiempo en Marruecos insistiendo en la huida con esperanza, de hecho Hervé había intentado más de cincuenta veces saltar la valla. Finalmente consiguió alcanzar la costa española de nuevo en 2015 a bordo de una zodiac que esta vez le dejó en Tarifa. Actualmente CEAR le ayuda a tramitar su solicitud de asilo. Y habla ahora porque el miedo ha dejado paso a la necesidad de pedir justicia. “Quiero hablar de esta historia porque todavía veo los cuerpos tumbados en la playa. Me siento un poco mejor porque quizás la justicia pueda reparar a los padres, padres que esperan algo, una carta de misericordia, una carta pidiendo perdón”.

El caso está archivado por el juez de Ceuta, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado ha presentado un recurso de apelación para que continúe la investigación. Además del delito de homicidio y lesiones imprudentes, el recurso pide que se reconozca la ilegalidad de la devolución en caliente de esas 23 personas, algo que reconoce el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. 

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