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DÍA NIÑO HOSPITALIZADO (Previsión)

Objetivo de los médicos: acortar la estancia de los niños en los hospitales

La estancia de los niños en los hospitales es "un hecho agresivo" y, por eso, a pesar de que ha seguido una tendencia descendente en los últimos años, el objetivo de los profesionales sanitarios es acortarla aún más y fomentar los tratamientos ambulatorios y la atención domiciliaria.

  • Agencia EFE

La estancia de los niños en los hospitales es "un hecho agresivo" y, por eso, a pesar de que ha seguido una tendencia descendente en los últimos años, el objetivo de los profesionales sanitarios es acortarla aún más y fomentar los tratamientos ambulatorios y la atención domiciliaria.

Así lo ha señalado a Efe, con motivo del Día Nacional del Niño Hospitalizado, que se celebra hoy, el doctor Juan José García, presidente de la Sociedad Española de Pediatría Hospitalaria, quien ha asegurado que está siendo posible reducir la estancia media, que es prácticamente la mitad que la de los adultos, gracias también a que cada día los profesionales están más concienciados.

La estancia media de un niño en el hospital depende mucho de la enfermedad que padezca. Por ejemplo, según Pilar Herreros, supervisora de Oncología y Trasplante del Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid, una bronquiolitis requiere cinco o seis días; las cirugías, entre tres y cuatro; y si son más complicadas, como neurocirugía o traumatología, pueden llegar a un mes.

No obstante, la estancia más larga corresponde a los pacientes oncológicos y puede oscilar entre dos días de un tratamiento con quimio a tres meses seguidos.

Una de las reivindicaciones de los pediatras es que todos los hospitales tengan en cuenta que el niño no es un adulto en pequeño.

"Esto es fundamental", ha señalado el doctor García, que, para ello, incide en la importancia de habilitar zonas específicas para separar a los menores de los adultos y que haya personal sanitario especializado en todos los centros, tanto médicos como enfermeros.

Asimismo, la asociación echa en falta personal que atienda las necesidades de los niños desde el punto de vista emocional y psicológico, sobre todo, en las hospitalizaciones más largas en las que las familias y los afectados echan más de menos su vida cotidiana.

"Muchas veces tienen la sensación de que descuidan al resto de la familia", asegura la supervisora del hospital, donde el personal intenta que tanto niños como familiares se sientan lo más cómodos posible. "Aunque no sea su casa, intentamos adaptarnos, somos muy flexibles a la hora de las visita, si quieren dar un paseo por los alrededores o permitir que los hermanos vengan cuando quieran".

Se trata de "humanizar" el hospital: intentar que la estancia sea la menor y derivarles al hospital de día para que sigan el tratamiento siempre que sea posible.

Y por eso, el Niño Jesús organiza actividades en su teatro con voluntarios que hacen la estancia más agradable y que visitan a los niños que no pueden abandonar su habitación.

También, como otros hospitales, cuenta con un equipo de profesores que pertenecen a la Consejería de Educación, que cada vez que ingresa un niño se ponen en contacto con su colegio para no cambiar el método de estudio que está siguiendo el paciente.

La actitud de los niños ingresados varía mucho en función de la edad: "Cuando son pequeños, quieren estar todo el tiempo con sus padres, que éstos estén sonriendo, y toleran mejor la estancia", según la sanitaria.

Es más problemático en los niños a partir de 14-15 años. "En la adolescencia la estancia se hace más difícil", ya que su forma de vivir y su desarrollo personal no está tan vinculada a los padres como a los amigos y compañeros.

Consciente de ello, el Niño Jesús abre la semana que viene una unidad para tratar solo a los adolescentes con cáncer, para que estén separados de la población pediátrica.

Juanito era un adolescente, hijo de Juan Antonio Roca, vicepresidente de la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer, que coordina 21 asociaciones repartidas por toda España.

Falleció cuatro años después de que le detectaran un sarcoma de huesos muy agresivo. Tenía 13 años y, durante esos cuatro años enfermo, estuvo entrando y saliendo del hospital, incluso en una ocasión permaneció dos meses seguidos.

"El tiempo allí se pasa muy despacio y ves que tu hijo está luchando. Procuras siempre estar de buen humor y, cuando está más bajo, le animas para que suba, pero cada niño es un mundo y un tratamiento. La estancia se puede alargar meses si el niño tiene bajas las defensas y no le da tiempo a recuperarse para el siguiente ciclo", comenta a Efe Juan.

"(Sigo implicado en esta lucha) Por todos los chiquitos que están en el hospital a causa de esta enfermedad u otra; para que estén lo mejor posible, porque lo más importante son ellos, y es una alegría verlos sonreír y distraídos, rompiendo la rutina hospitalaria como en este día", reconoce.

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