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Fraude en el pescado: ¿bulo o realidad?

La polémica con la calidad del pescado que ingerimos ha vuelto

Pesca en la costa keniana
Vista de un puesto en la lonja de pescado en la ciudad de Lamu, isla de Lamu, en el sureste de Kenia | EFE
  • COPE.ES
  • Agencias

Según datos publicados por la organización de conservación marina Oceana en 2016, uno de cada cinco pescados, entre más de 25.000 muestras de todo el mundo, está mal etiquetado. Oceana ha revisado más de 200 estudios de 55 países en todos los continentes excepto en la Antártida. Denuncian que el "fraude" del pescado está presente en todas las investigaciones menos en una y además ha descubierto que el pescado está mal etiquetado en toda la cadena del sector del pescado: desde el minorista, comercio mayorista, la distribución, la importación-exportación, el envasado y el desembarque.

La directora de campañas de Oceana, Beth Lowell, advierte de que si no se rastrea todo el pescado a lo largo de toda la cadena de suministro, “los consumidores seguirán siendo engañados, se socabará la diligencia y el trabajo de los pescadores honestos y la productividad a largo plazo de nuestros océanos seguirá estando en riesgo. Está claro que el fraude en el pescado no respeta las fronteras".

A su juicio, el camino del pescado, que viaja desde el barco del pescado hasta el plato de la cena, es largo, complejo y poco transparente, lo que favorece las oportunidades para cometer fraude y mal etiquetar.

Además, la ONG denuncia que "la lucha contra el fraude del pescado debería incluir a todo tipo de pescado y extenderlo a toda la cadena de valor".

La ONG ha seguido distintas investigaciones de fraude de pescado durante 12 años, y ha puesto la atención en este problema. De hecho, destaca que desde que Oceana denunció el fraude en la UE, éste ha decrecido del 23 por ciento en 2011 al 8 por ciento en 2015.

Pesca en la costa keniana
DAI KUROKAWA

En países como Estados Unidos, el pez gato asiático y la merluza eran algunos de los tipos de pescado más sustituidos habitualmente en todo el mundo. Específicamente, del pez gato asiático se vendieron como 18 tipos diferentes de pescados con mayor valor comercial.

Otros datos obtenidos por Oceana apuntan que el 82 por ciento de las 200 muestras de mero, perca o el pez espada estaban mal etiquetadas y más de la mitad habían sido sustituidas por especies que están consideradas como amenazadas de peligro de extinción por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN).

 

Consecuencias del pescado fraudulento

-Amenaza directamente a nuestra salud: Las consecuencias de intercambiar una especie de pez por otra que puede estar contaminada o contener toxinas o alérgenos, puede ser consecuencia de algunas enfermedades.

-Comprar estos productos favorece a la pesca ilegal: Facilita el blanqueo de productos del mar capturados ilegalmente en el mercado de la UE. Perjudica sobre todo a los pescadores legales y paraliza los esfuerzos por evitar la sobrepesca y captura de especies en riesgo de extinción.

-Dificulta que los consumidores tomen decisiones ecológicas: Los esfuerzos de conservación impulsados por el mercado dependen de la capacidad del consumidor para realizar una compra informada de especies particulares.

-Engaña a los consumidores acerca de la verdadera disponibilidad de los pescados y el estado del medio ambiente marino: El etiquetado incorrecto mantiene la apariencia de un suministro constante de especies de peces populares a pesar de la sobrepesca severa, el público en general no sabe que la especie está en serios problemas.

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