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SOCIEDAD EMPLEO (Crónica)

El desafío de reciclarse con más de 45: de dependienta de moda a charcutera

Belén Escudero,Madrid, 20 mar (EFE).- María Carmen Bueno tiene 58 años, es técnico auxiliar de cocina, pero de toda la vida le ha gustado tratar con el público; de hecho, ha sido dependienta de moda hasta hace seis años, al cerrar la empresa. Tocó muchas puertas y la de la Cruz Roja se abrió cuando le ofreció un curso de charcutería.,Después vino el de carnicería y ahora, tras un periodo de prácticas de dos meses, ha sido contratada en un centro comercial de Córdoba, ciudad en la que reside con

  • Agencia EFE

Belén Escudero

María Carmen Bueno tiene 58 años, es técnico auxiliar de cocina, pero de toda la vida le ha gustado tratar con el público; de hecho, ha sido dependienta de moda hasta hace seis años, al cerrar la empresa. Tocó muchas puertas y la de la Cruz Roja se abrió cuando le ofreció un curso de charcutería.

Después vino el de carnicería y ahora, tras un periodo de prácticas de dos meses, ha sido contratada en un centro comercial de Córdoba, ciudad en la que reside con su marido y donde su hijo le ha hecho ya abuela.

"Han visto que tenía mucha ilusión y que el trabajo me daba la vida y me han contratado. Y ya tengo una raja con cuatro puntos y una uña cortada", comenta a Efe una entusiasmada María Carmen, al contar los gajes del oficio.

Y lo cuenta tras participar en una jornada en la que Cruz Roja ha lanzado #DesafíoMás45, una campaña con la que intenta promover el empleo de las personas mayores de 45 años.

Esta iniciativa ha permitido recoger ya el testimonio de más de cien personas desempleadas que han superado esa edad y que han querido alzar su voz para mostrar las barreras a las que se enfrentan para acceder al mercado laboral y poner en valor lo mucho que aportan con sus capacidades y competencias adquiridas a través de los años de experiencia.

Es un paso más del proyecto Apoyo +45, que Cruz Roja puso en marcha hace dos años con el objetivo de favorecer la integración en los espacios laborales de este colectivo, y lo hace a través de cursos de formación y de acciones de sensibilización hacia el tejido empresarial.

En 2017, desde el proyecto se ha dado cobertura a más de 6.500 personas, un 57 % mujeres, y se ha logrado que un 72 % se recualifique y que más de 3.000 hayan encontrado empleo.

El perfil mayoritario del proyecto es una mujer desempleada de larga duración, con estudios primarios y que vive en hogares donde ninguno de sus miembros trabaja.

Pero eso le ocurre también a Enrique Morato, Quique, como le llama la periodista Montserrat Domínguez, que ha presentado la campaña.

Está estudiando un grado de formación profesional para la atención a personas en situación de dependencia, después de trabajar en un centro comercial y como asesor energético de placas solares.

La crisis le ha obligado a "reiventarse", y la Cruz Roja también se lo ha permitido. Su mujer está como él, en el paro, pero no desisten.

"No soy un dinosaurio. Poseo una gran experiencia profesional, no paro de formarme, tengo buena actitud, mucho que aportar, he descubierto que tengo muchas competencias", afirma a Efe Quique, como lo hace también en el vídeo que sirve de lanzamiento de la campaña.

Sara, una cubana de más de 45 cuya imagen sirve como imagen de la campaña, también está en ello. Esta documentalista llegó a España hace trece años con su hija de cuatro años. Ha trabajado como dependienta, como asistenta en casas y ahora, con el "empujón" de la organización, que le ha facilitado cursos de formación, pretende vender bisutería por su cuenta.

Todos ellos forman parte de una generación "invisible" durante la crisis, y de ello se dio cuenta la Cruz Roja, que ha conseguido que el 32 % de los participantes de su plan de empleo del pasado año tenga más de 45 años, según el coordinador general de la organización en España, Toni Bruel.

Pero para ello, como ha explicado Carmen Díez, técnico de la institución, ha habido que devolver a muchos de ellos la autoestima que dejaron por el camino tras ver cerradas muchas puertas.

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