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Este Domingo toman posesión de sus cargos dos nuevos canónigos de la Cateral de Santander durante una misa solemne presidida por el Obispo

Son los sacerdotes diocesanos Alejandro Benavente y Roberto Negrete que ya venían desempeñando funciones en la catedral

Canónigos
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(Santander, 15 diciembre 2017). Este próximo domingo 17 de diciembre, tomarán posesión como nuevos canónigos de la Catedral de Santander los sacerdotes diocesanos, Alejandro Benavente Talaverón (Santander, 1972) y Roberto Santiago Negrete Ares (Santander, 1956).

El acto se celebrará en el transcurso de una misa que presidirá el obispo de Santander, Mons. Manuel Sánchez Monge, a las 12,00 horas y en la Eucaristía cantará el coro Tomás Ruiz de Victoria que dirige el organista de la catedral, Norbert Itrich.

La toma de posesión adquirirá el mayor significado en el momento de la Profesión de Fe (rezo del Credo) con la mano de los candidatos apoyada sobre el Evangelio junto al Altar. A continuación, revestidos con sus nuevas prendas litúrgicas, ocuparán sus sedes en el coro de asientos del presbiterio del templo, junto al resto de los actuales seis canónigos, cuyo colegio preside el también párroco del Santísimo Cristo, Francisco Sánchez. A estos miembros hay que añadir tres canónigos eméritos.

Antes del comienzo de la misa, todo el cabildo entrará en el templo en procesión junto al obispo y a continuación se invocará al Espíritu Santo mediante el tradicional cántico del “Veni Creator” que es uno de los más “inspirados y sublimes de honra al Espíritu Santo”, y compuesto en el siglo IX.

La homilía será pronunciada por Mons. Sánchez Monge y suele ser habitual que en los nombramientos de nuevos canónigos, éstos dediquen unas palabras a los

fieles presentes. La tradición señala que la misa acabe con un canto solemne a la Virgen.

Los nuevos canónigos

El primero de los dos nuevos canónigos es Alejandro Benavente Talaverón, que nació en Santander el 1 de julio de 1972. Durante los seis años de preparación en el Seminario, realizó su pastoral en Valdeolea y otros cinco en el penal de El Dueso de Santoña, donde vivió “especiales experiencias por la relación con los presos y de sus circunstancias y vidas”, explicó.

Fue ordenado el 6 de octubre de 2013 por el entonces obispo de Santander, Mons. Vicente Jiménez Zamora. Su primer destino fue para atender a las parroquias de Galizano, Carriazo y Castanedo (Ribamontán al Mar), período en el que también fue capellán adjunto de las monjas clarisas contemplativas del monasterio de Villaverde de Pontones.

En mayo de 2015, es nombrado Secretario particular del actual obispo de Santander, Mons. Sánchez Monge, cargo en el que continúa y que combina con el de Ecónomo de la catedral.

El segundo nuevo canónigo es Roberto Santiago Negrete Ares, que nació en Santander el 6 de noviembre de 1956. Fue ordenado el 22 de mayo de 1994 por el entonces obispo de la Diócesis, Mons. José Vilaplana Blasco.

Su primer destino pastoral fue en Santoña y Treto, donde permaneció cinco años. Posteriormente fue nombrado párroco de Vega de Liébana donde ejerció durante tres años, y más tarde es trasladado a Caviedes y La Madrid durante un año.

Igualmente ocupó el cargo de director de la Obra San Martín y más tarde pasa a atender, durante 14 años, las parroquias de Azoños y Maoño donde también atendió como capellán el hospital de Liencres. Además ha estado al frente de la iglesia de Camargo desde 2012, cargo que ha combinado desde el pasado año con el de adjunto al confesor Penitenciario de la Catedral.

Características del Cabildo

El cabildo de canónigos, catedralicio o colegial, es un colegio de sacerdotes, al que corresponde celebrar las funciones litúrgicas más solemnes en la iglesia central o en una colegiata; compete además al cabildo cumplir aquellos oficios que el derecho canónico o el Obispo diocesano le encomienden.

El de Santander, como el resto de los cabildos, tiene sus propios estatutos, elaborados mediante legítimo acto capitular y aprobados por el Obispo diocesano; estos estatutos no pueden modificarse ni abrogarse sin la aprobación del Obispo diocesano.

En ellos se determina cómo se constituye el Cabido y el número de canónigos, además de establecer qué ha de hacer este colegio y cada uno de sus miembros respecto al culto divino y al cumplimiento del ministerio.

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