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Yola Berrocal se quiso colar en los Goya y otras historias del backstage

Llegó vestida y preparada para posar ante las cámaras, pero le pidieron que se marchara al no estar invitada. Suerte la suya, puesto que se ahorró tres horas de insufrible gala 

Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes presentaron los Goya
 

Yola Berrocal apareció en el hall del Marriot Auditorium Hotel lista para desfilar la alfombra roja. Pasó el control de seguridad y se plantó delante de la mesa de acreditaciones con su vestido barroco de hojas negras y encaje con transparencias en el pecho. Exuberante, con actitud protagonista y preparada para devorar cada centímetro de moqueta, su gran noche parecía estar a punto de comenzar. Salvo por el pequeño detalle de que no estaba invitada a la gala. 

Cuando le dijeron que no podía acceder al no encontrar su nombre en la lista VIP, Yola se enfadó y espero paciente a que las azafatas intermediaran para permitirle el paso. Algunos periodistas que pululaban por los pasillos se quedaron pendientes del destino de la pobre muchacha. Tras unos minutos de ansiosa espera, no hubo suerte y Yola se tuvo que conformar con desfilar por donde había venido y cruzar la puerta de salida. 

Pese a todo, quizá Yola Berrocal terminó siendo la gran afortunada de la noche, puesto que así evitó sufrir en sus carnes la aburrida ceremonia que Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla perpetraron en un ambiente de perplejidad y desasosiego. Resultó muy triste ver cómo los invitados estrella de la gala gesticulaban con expresión extraña cuando no cogían los chistes que los de 'Muchachada Nui' soltaban en el escenario. Y si no, que se lo pregunten a Maribel Verdú, que sintió vergüenza ajena ante la explicación al chiste sobre la copa de Soberano y la plancha. Pero hubo más: la rima de los Goya, amenazas de mansplainings, vómitos en un vídeo sin sentido... La gala parecía más la expresión zafia de una chirigota que el evento solemne que debía ser. 

Ni siquiera se salvó la alfombra roja, poblada ahora de blogueras y youtubers cuyo máximo anhelo era pedir a las invitadas que movieran la cola de su vestido. Mientras, los periodistas de verdad, los de micrófono en mano, se veían obligados a ocupar un minúsculo rincón en busca de la presa más codiciada. Todo parecía improvisado, hasta el reparto de los famosos abanicos rojos en defensa de la mujer. Se dijo que se repartirían 1.500. Luego, 2000. Pero en la alfombra roja solo unos pocos lo pudieron lucir. "Es que no son para la alfombra roja, son para la gala", se excusaban desde la organización. 

En la sala de prensa, el silencio reinaba tras cada gag. Suerte que el barrido de 'Handia' en el primer tramo de ceremonia ponía emoción al palmarés. "Hemos ganado también mejor fotografía, ¿verdad? Ya llevamos unos cuantos", preguntaba nervioso a los periodistas Eneko Sagardoy, ganadora del premio a mejor actor revelación por esta película. Y es que la sonrisa en la fría noche la llevaban puesta los premiados, que lucían con orgullo el 'cabezón'. "Ya me habían avisado de que pesaba bastante. Pero da igual, ya es mío, Lo deseaba mucho", comentaba ante el micrófono de COPE Adelfa Calvo, flamente ganadora de actriz secundaria. 

"La librería" se hizo con el premio de mejor película en el momento de máxima tensión y dejó a los de 'Handía' cariacontecidos. Isabel Coixet apareció por la sala de prensa aliviada - "mi madre se iba a llevar un gran disgusto si nos íbamos de vacío. Hubiera sido capaz de saltar al escenario" - y con el ánimo de lograr una mayor recaudación tras el favor de los académicos. "Pero vaya, ¡qué hemos hecho más dinero que 'Handía'!", quiso dejar claro la directora catalana.

Isabel Coixet atiende a COPE tras los Goya

Tras el cierre de la ceremonia, algunos invitados huían despavoridos. "Me voy corriendo que mañana tengo que trabajar", gritaba la presidenta Cristina Cifuentes por los pasillos. Todos tenían prisa por desaparecer tras casi tres horas y media de insufrible gala. Suerte que, como casi siempre, lo mejor pasa al final de la noche. En la fiesta post-Goya los ganadores, nominados e invitados se dejaron la voz cantando éxitos de OT como "La bikina" o "Lo malo" hasta bien entrada la madrugada. Había que olvidar estos Goya de toda manera posible. 

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