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¿Por qué no ha querido asistir hoy Rajoy a la cumbre de la UE en Bulgaria?

España no reconoce la independencia de Kosovo, que se separó de Bosnia en 2008

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  • COPE.es

Esta mañana se celebra la Cumbre de los Balcanes en Bulgaria, y en la mesa de los representantes europeos falta una figura: la de Mariano Rajoy. El presidente español ha decidido dejar su puesto a Pablo García-Berdoy, embajador permanente de nuestro país en la Unión Europea, tras conocer que Kosovo va a estar en la reunión.

El objetivo es incentivar a los países balcánicos que actualmente no pertenecen a las instituciones europeas a unirse en un plazo corto de tiempo. Se trata de una cuestión que pasa, en primer lugar, por “poner el acento en la estabilización y las reformas democráticas de una región clave para la seguridad europea”.

¿Cuál es el problema que tiene Rajoy con Kosovo?

España es uno de los cinco países que no reconoce a un Estado que declaró unilateralmente su independencia de Serbia en 2008. Sin embargo, los otros cuatro, Grecia, Eslovaquia, Rumanía y Chipre sí que asistirán a la cumbre, por lo que es fundamental preguntarse por las razones de su ausencia.

Uno de los principales motivos es la posición del Gobierno frente al independentismo catalán. No quieren reafirmar a los soberanistas acudiendo a un acto donde la gran parte del territorio europeo sí que reconoce la independencia de Kosovo. Prefieren que su presencia sea neutral, pues para la delegación española se trata solo de una “cumbre informal” que no tiene más trascendencia en la actualidad europea.

Se trata de casos diferentes, pues Kosovo nació tras el sangriento proceso de descomposición de la Federación Yugoslava, que dejó doce mil víctimas mortales. No obstante, la posición del gobierno sigue siendo clara: No se sentarán a la mesa con los representantes del territorio balcánico.

Otra de las razones es la postura de la política exterior española, que no reconoce a aquellos Estados que se han formado “por la vía de la fuerza” o por “declaraciones unilaterales”. En 2008, el propio gobierno de Zapatero renegó de la decisión de Kosovo y, en última instancia, retiró a las tropas que había enviado junto a la misión especial de la OTAN para buscar la paz en la conflictiva región.

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Pero la más importante de todas viene recogida en la Carta de las Naciones Unidas, en la que se defiende la integridad de todos los estados miembros, incluida la de Serbia; y se pide a las naciones que no intervengan en la integridad territorial de terceros países. España considera que la decisión de Kosovo no respetó esta integridad, y que por tanto no tiene validez jurídica alguna.

Existe otro motivo para que España sí que reconociera a Bosnia, Montenegro y Croacia pero no al vecino de estos estados. La Constitución de la República Federal Socialista de Yugoslavia de 1974 consideraba a Kosovo como una provincia autonómica de la República de Serbia.

La firma de los acuerdos de Dayton, que garantizaban la paz entre Bosnia y Herzegovina, reconocían la necesidad de “proteger la diversidad étnica y cultural” y también el respeto a las minorías dentro de las fronteras de la nueva república balcánica. La independencia de Kosovo, sostiene el gobierno español, rompe con estas dos premisas fundamentales de los acuerdos.

Como podemos ver, el conflicto con Kosovo no es un problema que provenga solo de la postura de Mariano Rajoy. Desde 2008, España esgrime razones políticas y jurídicas para no reconocer la soberanía de Kosovo, y la situación catalana supone solo un agravante que obliga al Gobierno a "sacar las uñas" y reafirmarse en su posición. 

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