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La suerte está echada

Manuel Cruz

El simulacro del referéndum de Cataluña me ha recordado la famosa frase de Julio César al pasar el rio Rubicón, de vuelta a Roma tras conquistar la Galia. “Alea iacta est”. Pues eso: la suerte está echada. No importa ahora demasiado quien puede cantar victoria.

Puigdemont ha tenido su “plebiscito” gracias a la complicidad –rebelión- de los “mossos” y Rajoy ha conseguido el suyo, vía poder judicial. La ley prevalecerá, pero ¿quién pagará los trastos rotos? ¿Quién ha pasado el Rubicón prohibido? Haría una pregunta más, la decisiva: ¿Le basta a Rajoy, para hacer prevalecer el Estado de Derecho, haber semi desmantelado el tinglado separatista, gracias a la Guardia Civil y la Policía Nacional? Vamos a esperar un poco. Pero lo que se avecina da escalofrío. Rajoy será sometido a una feroz presión por parte de toda la izquierda, que ya lo ha descalificado como interlocutor del diálogo que no tardará en abrirse paso. Recordemos de paso que Rajoy, a su vez, también ha descalificado al actual Govern de Puigdemont para dialogar. ¿Y quien se va a sentar a los do lados de la mesa? Por supuesto, Pedro Sánchez que estaba a la espera de este momento crucial de la historia para arrojar a la derecha al abismo de la iniquidad.

No importa demasiado lo que vaya a pasarle a Puigdemont, con toda la corte judicial detrás de él. Lo que importa, de verdad, es saber hasta donde llegará la deslealtad de Pedro Sánchez, que no ha tardado ni una hora para pedir la dimisión del presidente del Gobierno por la boquita del señor Iceta, con el ilusionado brillo en los ojos de Pablo Iglesias.

Parece obvio: lo que se avecina es la moción de censura a Rajoy que terminará con el tendido de una alfombra roja para llevar a Sánchez a La Moncloa. La mirada, por tanto, está puesta ya en qué tipo de reforma de la Constitución elaborará el tándem Sánchez-Iglesias.

Por supuesto, tendremos “diálogo” y algo más que una “nación federal de naciones” porque la reforma constitucional en ciernes irá mucho más de dar satisfacción a los separatistas catalanes. Habrá referéndum pactado si es que antes no se produce la disolución de las Cortes. ¿Y donde quedará el Partido Popular? Ah, eso, amigos míos, lo dejamos para otra ocasión, porque tienen que pasar muchas cosas todavía, ante de llegar al Paraiso del social-populismo.

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