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Calderón en la corte del rey LeBron

Calderón
José Manuel Calderón 

A punto de cumplir 36 años, a José Manuel Calderón el destino parece querer a situarle en un lugar que haga justicia a tantos años de carrera en la NBA, 12 años de carrera digna y meritoria sin posibilidad alguna de conseguir un anillo. Para que esto suceda en una liga como la NBA no sólo has de ser un buen jugador, se han de alinear de una determinada manera los planetas, tienes que estar en el lugar adecuado en el momento justo, tenías que pasar por allí de alguna manera.

Después de vivir la crueldad extrema de ver cómo un posible anillo estaba dos horas en la puerta de su casa y finalmente pasaba de largo, Calderón puede soñar de nuevo con acercarse a él. Sucedió que los Warriors habían cerrado un acuerdo con el extremeño , pero unos instantes después se lesionaba Kevin Durant y los de Oakland cambiaban de planes firmando a Barnes. La camiseta de Calderón de los Warriors quedaba ahí, en un vestuario, y un jugador lamentando la mala pasada del destino. Así es la NBA, máxime con un jugador que afronta la recta final de su carrera, se trata de coger la ola buena. Estaba siendo infrautilizado por los Lakers, y de pronto el pasado mes de Febrero podía verse ante un caballo ganador buscando el anillo como los Warriors, pero algo inesperado ocurrió. 

Resulta reconfortante y estimulante para el jugador español que cinco meses después de tener que bajarse de un tren ganador apenas recién subido y con el convoy en marcha,  haya podido cambiar de andén como jugador libre para subirse a otro tren ganador, Cleveland Cavaliers; un proyecto aún por definir, es cierto, y que ha sufrido tres golpes en poco tiempo:  quedarse sin el anillo ante su íntimo enemigo, los Warriors, quedarse sin su General Manager, David Griffin, en una decisión cuyo alcance aún desconocemos, y el tercer golpe, se escapaba uno de sus objetivos para ayudar a Lebron a conseguir el segundo anillo de la franquicia de Ohio, nada menos que Paul George. La estrella de los Pacers ha sido traspasado por Indiana a Oklahoma (a cambio de Oladipo y Sabonis). 

Tras el triple mazazo, saber qué se encontrará Calderón en Cleveland no es fácil, pero si se cumple una mínima lógica los Cavs volverían a pelear por el anillo. Estar al lado de Lebron James significa pelear por el anillo, así ha sido en los últimos siete años en la NBA, pero obviamente se enfrentarán, los Cavs y todos los rivales potentes del Oeste, a un monstruo de muchas cabezas que son los Golden State Warriors. Para batirles Cleveland necesita mucho más de lo que tiene.

Pero volviendo a Calderón, puede que sea algo de justicia divina que un jugador con su palmarés pueda estar peleando al fin por un anillo. Aceptó el gancho a mentón que fue despedirse de los Warriors antes siquiera de ponerse su camiseta, ha aceptado el rol secundario de los últimos tiempos en la selección, se ha esforzado al máximo en cada minuto que ha tenido en los últimos tiempos en la NBA, si eran 15 minutos 15, 25, o 7, Calderón ha demostrado en el tramo de campeonato que ha estado en los Atlanta Hawks que no se le ha olvidado jugar a baloncesto, que sigue repartiendo con criterio y que su buena mano sigue intacta para amenazar desde fuera, además de su convicción defensiva.

Habrá que ver qué forma toman los Cavs, cuál es el rol que le asignan en el nuevo proyecto. La teoría dice que debería ser el base suplente que dé descanso a Kyrie Irving y cumplir mejor de lo que lo ha hecho Deron Williams, quien por desgracia ha parecido más un ex jugador que un jugador de máximo nivel en las pasadas finales de la NBA. 

Calderón obviamente no podrá tener el peso de la máxima exigencia física, camino de los 36, pero sí dar minutos de calidad. Es obvio que Cleveland deberá arropar con más puntos y un equipo de más fortaleza física para rodear  bien a Lebron y a Irving para que no acaben desfondados en los últimos cuartos de partido, si quieren tener alguna opción de pelearle el anillo a los Warriors.

En todo caso, qué mejor último capítulo sería para uno de los jugadores de nuestra generación de oro, que verle peleando por el anillo en la recta final de su carrera y tratar de ser el segundo jugador español que lo consigue tras Pau Gasol. No se me ocurre nada mejor.

EL LOBO RICKY

Los ÑBA están teniendo unos días muy movidos, Calderón ficha por Cleveland, Ibaka renueva en Toronto con un contratazo, Pau Gasol negocia su renovación en los Spurs, y el otro bombazo, el tantas veces anunciado traspaso de Ricky Rubio, que esta vez fue verdad.

Tanto decir que viene el lobo... en este caso era que se iba un lobo, porque Ricky ya es un lobo más de Minnesota, su bautismo NBA fue en Minneapolis, y su periplo en esa liga hasta la fecha, seis años, había sido tan solo en los Timberwolves. 

Nunca se sabe cuándo va a pasar de verdad, los rumores de traspaso han acompañado al de El Masnou durante los últimos tiempos, y parecía extraño esta vez después de que hayan salido de la franquicia Lavine y Dunn a cambio de la llegada de la nueva estrella, el alero Jimmy Butler, procedente de Chicago. Parece cosa de su entrenador Tim Thibodeau, decidido a encontrar un base tirador, justo lo que no es Ricky, y ha llegado Jeff Teague. El técnico de Minnesota ha juntado a dos de sus jugadores en los Bulls, Butler y Taj Gibson.

Y ahora cabe preguntarse qué le esperará a Richy en los Jazz, un equipo que pende de un hilo por la posible marcha de su estrella Gordon Hayward. Ricky merece jugar playoffs, pero con Minnesota no ha sido posible, y ahora habrá que ver si los Jazz son capaces de repetir su buena temporada. Ricky se ha despedido de forma emocionante de Minnesota, en seis años le han pasado muchas cosas, algunas de ellas durísimas. Ha perdido a su madre, a su entrenador Flip Saunders, ha sido hasta la fecha su único equipo NBA, ha tenido lesiones de gravedad, se ha recuperado, se ha levantado, y ha jugado a su mejor nivel, el que hemos visto en la segunda vuelta de este pasado curso. Ricky deja huella en el frío estado, y él se va con pie de lobo, no de cordero, con las cicatrices que te hacen ser más fuerte en la vida.


BOMBAZOS EN EL MERCADO


El mercado de jugadores libres está siendo de lo más jugoso este verano, con movimientos sísmicos que van a reordenar de alguna forma el equilibrio de fuerzas en la NBA. Fundamentalmente tres, el traspaso de Paul George a Oklahoma para juntarse con Westbrook, el de Chris Paul a Houston para unirse a Harden, y el de Butler a Minnesota junto a Towns y Wiggins.

 El último no ha dejado de ser llamativo, Paul Millsap también ha dejado la conferencia Este y poco queda de Atlanta, para enrolarse en unos curiosos Denver Nuggets con Juancho Hernangómez, parece que el gran contrato que ha podido obtener es la poderosa razón por encima de lo deportivo, 90 millones por tres años a sus 32 años. 

Si en Atlanta queda poco de lo que había, se ha ido todo el mundo, en los Clippers otro tanto, permanecen Griffin y DeAndre, pero las otras patas de la mesa se han ido, Chris Paul busca un proyecto ganador en Houston, y JJ Redick se ha ido al Este, a los Sixers.

Es fácil imaginarse la cara de Álex Abrines el otro día al despertarse teniendo como compañeros a su ídolo Westbrook y a Paul George.

Los Thunder han conseguido el mejor "atraco" por ahora del mercado, y permiten soñar de nuevo en el estado de Oklahoma tras la marcha de Durant.

¿CUÁNTO DEBE COBRAR UNA ESTRELLA?

Stephen Curry acaba de firmar el contrato más alto de la historia de la NBA, 201 millones de dólares por cinco años. Curry, el jugador que ha hecho desarrollarse y revalorizarse a Golden State Warriors tenía un salario alejado de lo que es como jugador, era su anterior contrato.

Cierto es que la llegada de Kevin Durant ha hecho posible apuntalar el proyecto ganador, para ganar el segundo anillo en tres años, y que Durántula fue el jugador definitivo, el MVP, pero se veía venir en esta época de tanto dinero televisivo en esta época de vacas gordas en la NBA este contratazo para el hombre que ha redimensionado a los Warriors.

Nada más conocerse este contrato, Lebron James felicitaba a su rival, y se paso se preguntaba por qué no cobraba 100 millones por año, por qué los jugadores deben tener límite salarial se preguntaba la estrella de los Cavs sobre su paisano (ambos son de Akron).

¿Cuánto debe cobrar una estrella? Los jugadores abogan por un mercado libre, como ocurre en Europa, pero es fácil imaginar que si no existiera límite salarial los equipos lanzarían las ofertas más inimaginables posibles en una fiebre del oro por hacerse con los mejores jugadores, y es posible que se gastaran casi todo en uno o dos jugadores, junto a otros jugadores que cobraran en comparación una ridiculez.

Parece un sistema más racional dada la ingente cantidad de dinero que reparte la NBA entre sus franquicias, que existan unos límites tanto para los jugadores como para las franquicias, en aras de evitar las quiebras y una mayor igualdad de todos los equipos.

Igualmente, Lebron no debe estar preocupado, lo que generan tanto él  como Curry en contratos publicitarios de forma paralela a su millonario salario les convierte en algunos de los deportistas mejor pagados de la tierra

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