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FRANCIA

El presidente que susurraba al oído de los franceses

El expresidente francés François Hollande ataca con dureza a su sucesor, Emmanuel Macron, cuya "aventura" califica de "cuento de hadas"

François Hollande y Emmanuel Macron durante una ceremonia por el...
 François Hollande y Emmanuel Macron durante una ceremonia por el Día de la Victoria.

Emmanuel Macron que es un hombre "sonriente, vivo rápido, cultivado, que sabe seducir a su interlocutor adivinando rápidamente lo que le gustaría oír". Así define François Hollande a su sucesor el la Palacio del Elíseo en su libro 'Les leçons du pouvoir'.

Y eso mismo han experimentado muchos católicos y obispos de Francia al escuchar al actual presidente de la República decirles bajo las arcadas de la gran sala gótica del Collège des Bernardins que estaba allí para pedirles "solemnemente" que "no os sintáis en las fronteras de la República, sino que recuperéis el gusto y la sal de vuestro papel, el que siempre habéis interpretado",  que cerrar los ojos ante "la dimensión espiritual que los católicos confieren a su vida moral, intelectual, familiar, profesional, social, sería condenarme a ver Francia parcialmente", que aquellos que no han querido escuchar a los católicos "relegándoles por desconfianza y cálculo al rango de minoría militante contradicen la unanimidad republicana", o que "la sabia católica debe contribuir aún y siempre a la vida de nuestra nación"

Además de saber murmurar al oído de los hombres, Emmanuel Macron sabe también puntuar sus discursos de numerosas referencias filosóficas y espirituales, y en esta ocasión no ha sido menos:  Pascal, Mauriac, san Gregorio de Nisa, Henri de Lubac, Simone Weil o Paul Ricoeur. Al presidente de la República alguien le escribe sus discursos, pero parece evidente la riqueza intelectual del presidente Macron, que se refleja también en su florido lenguaje sembrado de palabras o expresiones poco utilizadas por el resto de franceses. 

La relación de Emmanuel Macron con la fe y la religión es atípica, como lo es toda su experiencia vital. Dicen algunos que es "un objeto espiritual no identificado", ni ateo ni verdaderamente practicante.

El mismo ha contado que decidió bautizarse a los doce años, a pesar de la oposición de su padre. "Fue el principio de un periodo místico que duró varios años. Después me alejé de la religión", dijo Macron en L’Obs en febrero del año pasado. Y aun periodista de Famille Chrétienne precisó que se había instalado en "un cierto agnosticismo, aunque soy receptivo a la presencia de la trascendencia. Sin duda, nuestras vidas están enriquecidas por la búsqueda de un absoluto que nos supera".

Entrevista del presidente Emmanuel Macron en Berdhuis

En su discurso en el Collège des Bernardins, Macron criticó a los políticos que presumen de su cercanía al catolicismo "por razones evidentemente electoralistas" y también a los que encuentran "todo tipo de razones para no escucharles, relegándoles por desconfianza y cálculo al rango de minoría militante". El se presenta ante los católicos para decirles que « la savia católica debe contribuir todavía y siempre a dar vida a la nación".

El presidente de la conferencia episcopal, Georges Pontier, recordó en su discurso de introducción, la preocupación de la Iglesia católica por los más débiles en relación con la acogida de inmigrantes y la próxima ley de bioética que prepara el gobierno. Macron animó a los católicos a participar a enriquecer el debate político aunque al mismo tiempo recordó que pedirá el respeto absoluto "y sin ningún compromiso" a todas las leyes de la República.

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