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May defiende la legalidad del ataque a Siria frente a las críticas de la oposición

Theresa May, primera ministra británica. REUTERS
Theresa May, primera ministra británica. REUTERS | Theresa May, primera ministra británica. REUTERS
  • Agencias

La primera ministra británica, Theresa May, ha defendido ante el Parlamento la legalidad del ataque del sábado contra instalaciones del régimen sirio, al considerar que hay "evidencias convincentes" sobre el uso de armas químicas en Duma (sur de Siria) y era necesario actuar por motivos humanitarios.

El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, ha considerado por su parte que la acción coordinada entre Estados Unidos, Francia y el Reino Unido fue "legalmente cuestionable" al no tener el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU y reprochó a May no haber pedido permiso a la Cámara de los Comunes para unirse a los bombardeos.

La primera ministra citó motivos de seguridad para que ciertas acciones militares se inicien antes de que el Parlamento celebre un debate sobre sus detalles y rehusó comprometerse a buscar el visto bueno de la Cámara antes de ordenar eventuales nuevos ataques.

Según May, su Gobierno se basó en el asesoramiento de la fiscalía general del Reino Unido para concluir que era "no solo moralmente adecuado, sino también legalmente correcto" iniciar acciones militares para aliviar el "sufrimiento humanitario en Siria".

En su opinión, se cumplían "tres condiciones" para que el ataque fuera legítimo: en primer lugar, existían "evidencias convincentes, aceptadas de forma general por la comunidad internacional" sobre "dificultades humanitarias a gran escala" que requerían acciones inmediatas.

En segundo lugar, estaba "objetivamente claro que no había una alternativa practicable al uso de la fuerza", y por último, las acciones militares eran "necesarias y proporcionadas", según la primera ministra británica.

May acusó a Siria de actuar en connivencia con Rusia para tratar de ocultar pruebas del uso de armas químicas contra la población en un bombardeo el pasado día 7 en Duma, en el que murieron más de 70 personas y cerca de 500 resultaron heridas.

Las imágenes del ataque que se han divulgado en "fuentes abiertas", junto con los testimonios de "primera mano" de trabajadores humanitarios sobre el terreno, han llevado al Reino Unido a creer que el régimen de Bachar al Asar lanzó bombas de barril desde helicópteros cargadas con sustancias tóxicas, explicó la primera ministra.

"No estábamos simplemente siguiendo órdenes de Estados Unidos. Déjenme ser absolutamente clara: hemos actuado porque hacerlo va en favor de nuestro interés nacional", señaló May, que subrayó la necesidad de "defender el consenso global de que esas armas (químicas) no se deben utilizar".

Al evaluar por qué no se esperó a una conclusión por parte de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) sobre el bombardeo en Duma, May sostuvo que el organismo "tan solo puede evaluar si se utilizaron armas químicas", pero "no puede atribuir responsabilidades".

Aún así, lamentó que Siria y Rusia estén impidiendo a los inspectores internacionales llegar hasta el lugar del supuesto ataque químico y criticó que Moscú vetara en noviembre de 2017 una iniciativa para ampliar la capacidad de investigación de la OPAQ.

La primera ministra se mostró además "absolutamente de acuerdo" con una intervención del antiguo fiscal general británico Dominic Grieve, que como diputado conservador defendió la legalidad de la acción en Siria a pesar de no contar con el apoyo del Consejo de Seguridad, cuyas resoluciones han sido bloqueadas por el veto de Rusia.

Según Grieve, actuar únicamente bajo el mandato de la ONU implica que cualquier líder que "quiera cometer un genocidio" puede hacerlo "con total impunidad" siempre que "cuente con el apoyo de un Estado inmoral en el Consejo de Seguridad".

El líder del Partido Laborista, por su parte, reprochó a May que no buscara la aprobación del Parlamento antes de sumarse al ataque en Siria y señaló que "la primera ministra debe responder ante este Parlamento, no ante los caprichos del presidente de Estados Unidos", Donald Trump.

"Dado que ni la ONU ni la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas ha investigado todavía el ataque en Duma, está claro que las vías diplomáticas y no militares todavía no se había agotado por completo", argumentó Corbyn.

El jefe de la oposición británica consideró que si bien las sospechas sobre la responsabilidad del presunto bombardeo con sustancias tóxicas apuntan hacia el régimen de al Asad, "las armas químicas han sido utilizadas por otros grupos durante el conflicto" en Siria. 

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