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POLÍTICA TERUEL (Crónica)

De Mariano a Mariano: "Arrégleme la carretera de mi pueblo"

Elisa Alegre

  • Agencia EFE

Elisa Alegre

La visita del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a la capital de provincia más pequeña de España, Teruel, ha levantado gran expectación, aunque lo más insólito se ha producido cuando un hombre se le ha acercado y le ha dicho: "de Mariano a Mariano: arrégleme la carretera de mi pueblo".

Mientras vecinos y turistas le pedían fotos y autógrafos, que también le reclamaban una subida de las pensiones y justicia para el agricultor y los dos guardias civiles que murieron asesinados en la localidad de Andorra a manos de "Igor el ruso", la voz de este hombre, también de nombre Mariano, se ha sobrepuesto a todo lo demás.

Mariano Rajoy ha viajado hoy a Teruel para presentar el plan de extensión de la banda ancha que, según ha dicho, permitirá que en 2021 la fibra óptica llegue al 95 por ciento de los núcleos de población de España.

Y lo ha hecho en un acto con una amplia representación de la sociedad turolense, desde políticos a empresarios y sindicatos y representantes de distintas organizaciones sociales.

Rajoy había llegado antes al aeropuerto de Teruel con tiempo suficiente para poder pasear por estas instalaciones, en las que se estacionan y reciclan aviones.

Un aeródromo industrial, en definitiva, que se promociona así, y también en función de las estadísticas, como uno de los aeropuertos más rentables de España.

De allí se ha dirigido a la antigua sede del Banco de España, lugar en el que se celebraba el acto, y donde le han recibido con pancartas para reclamar pensiones dignas y los amigos de José Luis Iranzo, el ganadero asesinado en Andorra (Teruel) junto a dos guardias civiles.

En relación a este suceso, los asistentes le han recordado al presidente que siguen demandando información sobre el operativo desplegado antes del triple crimen.

Rajoy ha recorrido después la calle principal del centro urbano hasta la plaza del Torico, acompañado por compañeros de partido y un notable despliegue mediático y policial que rompía la habitual tranquilidad de la ciudad: "Creía que había una bomba" decía una vecina sorprendida.

Con más tiempo de espera del esperado, el presidente ha comenzado el paseo y se ha dejado ver y fotografiar por quienes se lo han pedido, muchos todavía con la sorpresa de encontrarse en persona a quien están acostumbrados a ver en televisión.

Un grupo de jóvenes en excursión escolar lo han aplaudido y le han hecho un pasillo, justo antes de hacerse fotos con él y pedirle autógrafos, mientras otras mujeres le salían al paso para pedirle un par de besos.

"Me he hecho una foto con él pero no le puedo pedir un autógrafo" decía una mujer que iba pidiendo un bolígrafo para hacerlo.

Se había encontrado por sorpresa con el presidente como muchos otros, entre ellos turistas valencianos que preguntaban a qué venía tanto revuelo, al tiempo que comentaban cuánto frío hacía en Teruel hoy, a pesar de estar en primavera.

Rajoy besó, firmó y sonrió mientras paseaba por la calle San Juan hasta la plaza del Torico de la capital, emblema de la ciudad, donde hizo un alto para tomar algo en un bar, antes de dirigirse al restaurante para comer.

No ha faltado entre el público quien anunciaba que se acercaría al presidente para decirle "algunas verdades".

Pero sobre todo, quería acercarse al presidente un hombre que tan sólo quería pedirle una cosa: que le asfaltaran "apenas cinco kilómetros" de la carretera de su pueblo.

Era un anciano que, insistía, también se llamaba Mariano, como si aquello fuera ya un argumento para que el presidente le hiciera caso.

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