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Hijos, padres y abuelos esclavos en Mauritania

“Tu abuelo era esclavo, tu padre era esclavo, pues tú eres esclavo”. Es la realidad de Mauritania, donde se abolió la esclavitud hace casi 40 años por ley.

La realidad de Mauritania
 

“Tu abuelo era esclavo, tu padre era esclavo, pues tú eres esclavo”. Es la realidad de Mauritania, donde se abolió la esclavitud hace casi 40 años por ley, pero que no ha desaparecido en la práctica. Son palabras de Lala Aicha Ouedraogo, defensora mauritana de los derechos humanos y presidenta del Foro de las Organizaciones Nacionales de Derechos Humanos.

Cuenta Aicha a COPE que los descendientes de esclavos en este país africano -de la etnia haratín- son un 40% de la población, y calculan que la mitad de ellos continúan siéndolo. “Les envían a trabajar en los campos, hacen tareas del hogar, y un propietario -señala Aicha- puede decidir que una esclava es su esposa porque para él no es más que una cosa, de la que puede disponer a su antojo”.

Hay dos clases diferentes de esclavitud en Mauritania, una tradicional -en los pueblos- y otra moderna -en las ciudades-. En las zonas rurales los esclavos “son propiedad de otra persona”, de la familia a la que pertenecían sus padres y sus abuelos. “Trabajarás para esa familia -dice la activista de derechos humanos- y tus hijos también”.

La otra esclavitud, la esclavitud moderna no es por ascendencia. Es el caso de mujeres jóvenes que son trabajadoras domésticas en una casa, “no van al colegio, no reciben una educación, ni tienen derecho a la salud porque no pueden salir de ahí”.

Lala Aicha afirma que “algunos mauritanos nacen y mueren esclavos, incluso a los que son liberados les cuesta cambiar esa mentalidad”. Relata como “un joven en un juicio en Nuakchot dijo: soy esclavo, siempre he sido esclavo y estoy orgulloso de serlo”. La única opción es “ir de pueblo en pueblo para hablar con los esclavos y que ellos tomen conciencia de su situación”.

Amnistía Internacional asegura en un informe que -según los cálculos de varias ONG- en Mauritania puede haber “hasta 43.000 personas viviendo en situación de esclavitud”. Además, Amnistía ha llegado a la conclusión de que “la policía, los fiscales y el poder judicial” no han respondido adecuadamente a los casos denunciados.

“Los jueces no admiten que exista la esclavitud, se niegan a poner esa etiqueta, lo que hace más difícil luchar contra ella”, indica Aicha. Y el gobierno mauritano piensa que si todos los esclavos quedaran en libertad sería un problema porque “ahora mismo están a cargo de sus dueños, se ocupan de alimentarles y darles ropa”. Esta defensora de los derechos humanos denuncia que “los esclavistas ocupan posiciones de poder en el país, son jueces, son ministros, y no tienen ningún interés en desprenderse de esa fuerza de trabajo gratuita”.

En las elecciones en Mauritania todos votan al representante de su etnia o de su tribu. Y si hay una tribu que es esclavista, incluso sus esclavos van a votar a favor de su candidato. “El jefe de la tribu llega, recoge todos sus documentos de identidad, y pone en fila india a los esclavos a votar por la persona que les dicen”, comenta Aysha.

 

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