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14 años en Guantánamo por error

COPE habla con Younes Chekkouri, que sufrió la tortura y la presión psicológica ejercida por los funcionarios americanos

 

Detrás de estas rejas hay un marroquí, Younes Chekkouri, que rompió a llorar durante días, meses y años cuando pensó que nunca más volvería a ver la luz natural. Condenado al silencio de una celda, la tortura y la presión psicológica ejercida por los funcionarios americanos de la prisión de Guantánamo en la Isla de Cuba. El único soniquete que se repetía mañana y noche era “¿has conocido a Bin Laden?” “ ¿dónde está Bin Laden?”. Sin embargo, Younes Chekkouri, no sólo nunca se cruzó con el terrorista (hoy abatido) más buscado internacionalmente, Bin Laden, sino que su viaje a Afganistán se produjo antes de los atentados contra las Torres Gemelas en 2001 que cambió la dirección de la política exterior de Estados Unidos en los países musulmanes, poniendo en marcha la estrategia de lucha contra el terror (del yihad) y significó “arrestos arbitrarios y multitudinarios en manos de mercenarios a sueldo de la administración americana en Pakistán, Afganistán o Irak”, denunció el abogado de Chekkouri, Khalid Idriss.

“Me cogieron durante una noche, estando en Pakistán. Era 2001. Me secuestraron unos lugareños de un pueblecito y me vendieron a hombres armados”, describió el ex preso. Cuenta que Estados Unidos pagaba al menos 500 dólares por cada arresto que se producía de cualquier sospechoso de estar afiliado a la organización de Al Qaeda. “Al menos, durante tres años me sometieron a interrogatorios forzosos sobre la organización humanitaria para la que trabajaba y me acusaron de ser terrorista, pertenecer a los talibanes y Al Qaeda, pero he podido probar que todo esto último era mentira”, continuó Chekkouri. Su trabajo en el campo humanitario se sitúa a finales de los años 90, en un contexto de continuidad de la Guerra Fría entre los Estados Unidos y Rusia y en un escenario, Afganistán, donde se libraron varias guerras, la última (2001) fue la respuesta de Estados Unidos a la masacre en su suelo.

SUICIDIO EN GUANTÁNAMO

“El trato vejatorio diario de los funcionarios y la imposibilidad de ver el final del túnel, nos llevaba a pensar en el suicidio”, pensaba a menudo Younes Chekkouri desde Guantánamo, la prisión en la que entró por error. Un documento del departamento de justicia de Massachusset de los Estados Unidos reconoció, 14 años después, la falta de pruebas en la acusación contra Chekkouri de pertenencia al Grupo de Combate Marroquí de Al Qaeda (GCMQ). Sin embargo, esta declaración no sirvió de base jurídica para los tribunales marroquíes que volvieron a procesar al preso marroquí tras el retorno infernal de Guantánamo. Su regreso a Marruecos en septiembre de 2015 le recordó el mismo día que salió rumbo a la prisión de Cuba en un avión militar: “esposado de manos y pies, encapuchado y casco de metralla”, describió en la Cadena Cope, su abogado, Khalil Idrissi, quien ha defendido su expediente hasta hace dos semanas cuando el juez emitió una sentencia en la que se declara definitivamente la no vinculación de Younes Chekkouri a las filas de un grupo criminal.

TORTURAS Y VEJACIONES

“Es muy duro describir el dolor que sientes por tanta injusticia. El dolor no sólo ha sido físico, también me ha dolidos el alma. Todavía debo recuperarme de años de castigo, torturas con agua caliente, fría o descargas eléctricas. Meaban en la comida, en los medicamentos, en la cama de metal”. “Colocaban su sexo en mí y hacían cosas terribles para que yo colaborara y hablara de algo que desconocía”, relató en Cope el ex preso de Guantánamo, entre suspiros y lapsus de memoria. “Intento olvidar pero el dolor no me deja”, continuó.

Younes Chekkroui es un nuevo paradigma del error capital de la Comunidad Internacional al avalar la creación de la prisión de Guantánamo por donde pasaron 780 detenidos y todavía permanecen 41 presos.

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