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'Herrera en COPE'

"No homenajear a Miguel Ángel Blanco es hacerle un guiño a quienes le mataron"

Manuela Carmena se ha negado a colocar una pancarta en el Ayuntamiento de Madrid en homenaje a Miguel Ángel Blanco

Carlos Herrera en el estudio de la Cadena COPE

"Señoras, señores, me alegro, buenos días...

Hay muchas cosas de las que hablar. Podemos hablar del viaje de los Reyes a Londres. Les va a recibir la misma que recibió a sus padres hace treinta años, que era la misma desde hacía otros treinta. Y también podríamos hablar del techo de gasto que se va a aprobar si nadie mete la pata en el Congreso de los Diputados. Y podríamos hablar del referéndum catalán, de los chicos y chicas de Ada Colau en Cataluña.

Pero, miren, hoy la historia es la historia de una indecencia, la historia de una indecencia anunciada, que ya lo era ayer y que, seguramente, lo seguirá siendo mañana. La indecencia de Manuela Carmena. alcaldesa de Madrid, y de su Consistorio. Al igual que podríamos hablar de la indecencia del Ayuntamiento de Cádiz o del Bilbao, donde hasta los concejales socialistas se han negado a que se erija un monumento de recuerdo a Miguel Ángel Blanco.

Toda la semana anterior hemos venido hablando de Miguel Ángel Blanco, contando su cautiverio, contando su asesinato. Es decir, fue un crimen como tantos otros crímenes, 837 crímenes de ETA a lo largo de su existencia. Pero este tuvo una carga simbólica especial, porque logró que la sociedad vasca mostrara indignación, se acabara el silencio cómplice, esta a veces repugnante España cobardona se lanzara a la calle, se les revolviera el estómago... 

Porque hay que recordar que a este muchacho, que entró en el PP hacía poco tiempo y era concejal sin cobrar, porque se hermana lo era y nadie quería presentarse en las listas en Ermua, le fue a esperar un trío de asesinos a la estación cuando se bajaba del tren que venía de Ermua -esa información se la dio un concejal de HB del Ayuntamiento de Ermua que, además, alojó a los asesinos esa noche en su casa-. Y, a punta de pistola, lo metieron en un maletero. Y no sabemos si estuvo en ese maletero durante los dos días en los que anduvo secuestrado. Posiblemente, en algún momento, le soltaran las amarras -él se quitó las lentillas, con lo cual es verdad que las tuvieron que soltar-, volvieron a introducirlo en el coche, que no sabemos dónde estuvo, si en una fábrica o no sabemos; fue llevado a una zona de matorrales, con un capucha lo pusieron de rodillas y le alojaron dos balas en la cabeza que le causaron después la muerte. Esa muerte, que era una muerte sabida, era una venganza de estos asesinos por haber liberado la Guardia Civil a Ortega Lara, conmocionó a España y la sacó de esa modorra cobardona en la que la ha tenido durante mucho tiempo -no digamos particularmente la sociedad vasca-. 

De aquello se cumplen veinte años y la alcaldesa de Madrid, la tal Carmena -que está ahí porque la ha puesto el PSOE, por cierto-, se niega a realizar un homenaje particular a Miguel Ángel Blanco, con al excusa de mal pagador de que es que no hay que poner un nombre por encima de los otros. ¿De verdad esta tipa se cree que alguna víctima se va a sentir molesta por el hecho de que se destaque el nombre de Miguel Ángel Blanco? ¿De verdad se lo cree?

Dejémonos de frasecitas y dejémonos de guasas. Carmena y toda la chusma que le acompaña no quieren homenajear a Miguel Ángel Blanco porque se creen que de esa manera favorecen al PP. Si Miguel Ángel Blanco hubiera sido del PSOE, ¿los concejales del PSOE en el Ayuntamiento de Bilbao también le hubieran negado la estatua, o la placa, o lo que le fueran a poner? Lo que a esta gente le molesta, lo que a las Carmenas, reinas de la repugnante equidistancia que se ha vivido en España les molesta, es el propio espíritu de Ermua. Porque estos creen que hay que olvidar el pasado, que el pasado les incomoda.

Vamos a ver, Miguel Ángel Blanco no es una víctima más, lo cual no quiere decir que los demás sean menos víctimas. Lo son igual que Miguel Ángel Blanco. Fue víctima de una cruelda soberbia, pero tiene una carga simbólica indudable. Y que una tipa, como esta sujeta llamada Manuela Carmena a la que le gusta una pancarta más que un tonto una tiza, no quiera colocarla en el Ayuntamiento de Madrid, demuestra primero una degradación moral despreciable, absolutamente despreciables, porque de quien hay que homenajear es a Miguel Ángel Blanco, no de los que lucharon contra la opresión española en el País Vasco, etcétera, etcétera. A quien hay que homenajear es a Miguel Ángel Blanco.

Porque, y eso debería saberlo esta tal Carmena, homenajear a Miguel Ángel Blanco no es despreciar a las otras víctimas. A las otras víctimas les parece muy bien que se homenajee a Miguel Ángel Blanco, porque además también se homenajea en su nombre a todas. No homenajear a Miguel Ángel Blanco es hacerle un guiño a quienes le mataron, es darles un respiro a quienes le mataron.

Quienes le mataron, por cierto, están en la cárcel, fueron detenidos a los pocos años, uno en Francia, otro aquí, el otro allá. Uno se suicidó. Y fueron metidos en la cárcel, donde van a estar -por cierto, como ya están juzgados por un código penal más razonable- cuarenta años. Pocos me parecen. Siempre que no haya algún juez comprensivo al estilo de Carmena, como el juez de vigilancia penitenciaria que, en contra de los informes de los fiscales, se apiada de García Gaztelu, pobrecito, y monta un dispositivo para que sea  trasladado a su pueblo, donde no debería acercarse, por las víctimas que hay de él en esa zona, para que vaya a ver a su padre, que el padre por lo que se ve tiene problemas para moverse e ir a verle a la prisión del Puerto de Santa María. Eso lo ha hecho un juez de vigilancia penitenciaria, del estilo Carmena, claro. Al final aquí el cartonaje se le ve a todos. 

Al fina, al parecer, parece que Manuela Carmena se va a sumar a las concentraciones convocadas para el miércoles por la Federación Española de Municipios y Provincias en recuerdo de todas las víctimas del terrorismo. Eso es un gran logro, lo ha organizado Abel Caballero que un alcalde del PSOE decente, el de Vigo. Pero eso de "homenajear a Miguel Ángel supondría destacar a una víctima sobre todas demás", lo mismo que ha dicho el Kichi de Cádiz.   

La hermana le ha respondido que recordar a Miguel Ángel Blanco es recordar a todas y cada una de las víctimas del terrorismo, y que no se puede estar enmedio equidistante, como está Podemos, este partido por el que se presenta esta sujeta. Porque es que para ese partido son igual de víctimas los agresores de Alsasua como los agredidos. Es decir, es tan víctima el que da la patada como el que pone el ojo; y que Arnaldo Otegui es un hombre de paz. Claro, con esos mimbres qué clase de cesto podrido vamos a hacer si no".