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'Herrera en COPE'

Herrera: "El juez alemán ha tomado una decisión que humilla a magistrados españoles"

 
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Señoras, señores, buenos días, me alegro:

¿Qué tal están? ¿Cómo les va? Es viernes. Es 6 de abril del 2018 y es un día intenso. Muy intenso. Casi les diría que denso, apartado, informativamente con mucha labor. Pero, no crean ustedes… Es mucho más apasionante eso que esos días que cuentas que hay reacciones del mercado taiwanés a los aranceles de Norteamérica.

No, no. Cuando un juez alemán te niega una euroorden por rebelión, cuando una presidenta de comunidad está en un aprieto muy serio, sobre todo si esa comunidad es la de Madrid a cuenta de un puñetero máster de una universidad, cuando un Parlamento regional quiere nombrar presidente a uno que se fugó y un juez está dilucidando cómo responder a la investida de un colega alemán… Bueno, pues oiga, mire, todo eso es muy entretenido. Lo que pasa que es cierto que es más cosas además de entretenido.

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En el caso de la decisión del juez de Churchinchunching, el juez de ese Estado alemán, de ese tribunal regional, que desoyendo a la Fiscalía de ese propio tribunal, ha decidido dejar en libertad a Carles Puigdemont y además solo entregarlo a España por un delito de malversación en lugar de por ese más el de rebelión, digamos que estamos ante una sentencia que, ciertamente, hoy muchos tienen derecho a calificar de decepcionante.

Hombre, no los partidarios. Los partidarios de Puigdemont están tirando cohetes, abriendo botellas de champán como si el Barca hubiera ganado la Champions, que puede ganarla, pero al resto de personas, a los que creían que efectivamente la justicia española se había enfrentado valientemente a un delito de rebelión y de golpe de Estado como habían puesto en marcha desde Cataluña, digamos que hoy se sienten no especialmente contentos.

Pocos, muy pocos, apostaban, más allá de los partidarios, porque fuera el juez alemán a descartar el delito más grave, que es el de rebelión. Es decir, consideran que no concurren las circunstancias para equiparar el delito por el que se le acusa en el auto de procesamiento en el Supremo con el que contempla la legislación alemana. ¿Por qué? Porque el que contempla la legislación alemana concurre, que se llama alta traición, concurre con violencia, y la clave está en que ese juez, a diferencia del fiscal, ha decidido que no concurrió violencia. Sí algunos casos especiales pero no violencia institucional. Es una diferencia de criterio entre jueces.

Cuidado, esa diferencia también estaba establecida incluso en España entre la Audiencia Nacional y el Supremo porque la juez Lamela no consideraba delito de rebelión a los que en primer lugar empitonó. Fue el Supremo quien corrigió ello. De hecho ahora la juez Lamela cuando ha procesado al señor Trapero, jefe de los Mossos, lo ha hecho por sedición, no por rebelión.

Bueno, el caso es que sea San Antón o sea la Purísima, Carlos Puigdemont puede ser enviado a España en virtud de la euroorden pero solo por malversación. Hay gran diferencia entre una cosa y otra. Es verdad que la justicia española puede decir: “No me interesa que me lo mandes así. Así no lo quiero, con lo cual suspendo la euroorden”. Pero ahora les diré qué otras cosas contempla la realidad o qué otras cosas se pueden hacer más allá de las consecuencias directas o indirectas que tenga esta decisión.

Hombre, las directas son que Puigdemont queda libre en Alemania ahora pagando una fianza. Tendrá que presentarse ante el tribunal correspondiente. Y es verdad que sus abogados ahora tiene plazo también para recurrir ese delito de malversación que sí contempla el juez alemán.

¿La Fiscalia alemana puede recurrir al Tribunal Constitucional por cuanto ha sido desoída? Sí, pero… ¿Ustedes creen que la Fiscalía alemana se va a meter en eso? Es decir, puede recurrir siempre que considere que la decisión del tribunal ha supuesto un grave deterioro del Ministerio Público y tal y… Pero, vamos, no está en eso. No está en eso.

El juez alemán ha tomado una decisión que humilla a magistrados españoles que también pelean contra movimientos delictivos que, por cierto, son contagiosos en Europa. En la Alemania en la que el secesionismo está prohibido, un juez se desentiende si eso le pasa a España. Desde luego no es una buena noticia para Europa.

¿Qué puede pasar ahora? Vamos a ver, que se puede recibir a Puigdemont como reo de malversación. Mientras la sentencia no fuera en firme recuperaría los derechos como diputado. Y el delito de malversación cursa, evidentemente con menos pena que el de rebelión, pero ese no es el problema. El problema estriba en que si tú lo recibes por malversación, tienes dos delitos. Por lo tanto, dos banquillos. Tienes una parte del banquillo, la parte primera, la parte izquierda, donde tienes colocados a Junqueras y a compañía acusados de haber matado a Kennedy, y tienes la parte derecha en la que está Puigdemont y quién sabe si alguno de sus correligionarios en Bruselas, que solo están culpados de haber malversado fondos públicos. Eso crea una situación delicada.

Puedes esperar y retirar la euroorden. Esperar y que vaya a otro país que tú creas que es más propicio. Pero, claro, andar retirando órdenes, euroórdenes, poniendo euroórdenes y estar jugando con eso en función de por dónde se mueve este tipo no parece muy serio. Puedes ampliar la euroorden y pedirle a Alemania que te lo envíe por sedición, tienes que cambiar el auto de procesamiento. Puedes hacerlo y, entonces, a ese juez no le queda más remedio que enviártelo por sedición. Pero volvemos a lo mismo, si cambias en el auto de procesamiento el delito para uno seguramente lo tienes que cambiar para los demás. Puedes, como les he dicho, retirar la euroorden y dejarlo como fugado. Y es otra posibilidad. Pero miren, ello crea, efectivamente, situaciones que ahora mismo hay que valorar, hay que valorar con serenidad más allá de asistir a la euforia que, como les digo yo, de aquellos que ahora mismo desde el golpismo se sienten reafirmados por el juez alemán, ¿no?, y que van a intentar forzar el acceso a la presidencia de Puigdemont.

Uno de los capítulos del día, pero hay otro capítulo del día que sería hoy realmente muy importante si no hubiera estado este asunto, que es el del famoso máster de la señora Cifuentes. Porque ahora, vamos… Como ha dicho Luis del Val antes, el PP monta un acuario y se le ahogan  los delfines. No queda ni un delfín. Se comen entre ellos.

La señora Cifuentes ahora tiene que hacer frente al hecho de que la Universidad Rey Juan Carlos ponga el caso en manos de la justicia. ¿Por qué? Porque ha conocido un hecho que podría ser constitutivo de delito. ¿Cuál? Que la profesora, la presidenta del tribunal que juzgaba el famoso trabajo de fin de curso, TFC, ha dicho que ni ella vio a la señora Cifuentes ni la examinó y que la firma que hay en ese documento es falsa. No es de ella. Cosa que, por cierto, ha reafirmado un perito. El cerco se estrecha. La situación se hace cada vez mas difícilmente sostenible.

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