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En 'Mediodía COPE'

La violencia filio-parental se puede superar

Y para muestra un botón: es la historia de Ana y su hija Natalia, una niña buena, muy buena, que un buen día cambió de actitud.
Con ayuda y con amor todo se supera, y también...
Con ayuda y con amor todo se supera, y también con voluntad por parte de todos. Foto Fundación Amigó
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Natalia tiene 13 años se ha pintado los labios de gloss para hablar con COPE. Se la ve tranquila y feliz. Nada que ver dice su madre a como estaba hace unos meses. Natalia era una niña normal, buena y educada pero empezó a portarse “mal,  muy mal”. Ana su madre, tiene 49 años. Viven cinco personas en un piso de 40 metros donde los roces son fáciles. Está en paro desde hace cinco años. Llena su vida cuidando de su nieto de un año y de sus padres ahora con cáncer. Una vida marcada con dificultades que sin embargo no la han borrado la sonrisa. Y es que ahora puede sonrerir porque Natalia está bien.

En España el 10% de los hogares sufren violencia filio-parental. Más de 400.000 chavales agreden a sus padres física o verbalmente. Un problema que lleva a aumentar cada año el número de chavales que pasan por los centros de menores con medidas judiciales. Pero antes de llegar a este punto hay solución.

“Yo pedí ayuda a la Fundación amigó y me la dieron, el caos no era fácil porque Natalia al principio no quería venir, lloraba y gritaba cada vez que llegábamos aquí”. Aquí es un pequeño chalet en la zona de Carabanchel donde cada semana acuden Natalia y su madre para hacer un seguimiento de su caso. Les lleva más de hora y media el llegar hasta el centro porque “merece la pena”.

Natalia se sentía muy mal,  arremetía contra todo y todos. Los gritos constantes y las peleas físicas con su hermana hicieron saltatt la voz de alarma y ahora es otra niña. “He recuperado a mis amigos porque mi forma de comportarme me apartó de ellos, también contestaba a los profesores, me llegaron a quedar cinco asignaturas, pero ahora estoy bien, y estoy deseando aprender cosas, estoy motivada para estudiar”.


Este cambio se ha producido gracias al tratamiento humano que reciben ambas en la Fundación Amigó. Conviviendo Adolescencia y famila. Es un servicio de orientación socioeducativa que defiende que los chavales tienen problemas, pero no son el problema. Llevan solo un año en marcha con el proyecto pero han atendido a más de 150 personas. Su pedagogía se caracteriza por un trato familiar, personalizado, integral, preventivo y terapeútico. Casos como el de Ana y Natalia se han encauzado gracias a su psicólogo y terapeuta. Casi sin medios y por ello han puesto en marcha un programa de recogida de fondos de croudfunding para alcanzar la cifra de 3000 euros. Es lo que necesitan para poder seguir ayudando.

Un buen trabajo que les ha reportado este año el Premio a la Iniciativa Social Innovadora de la Asociación Española de Fundaciones por este proyecto.



Ana está más tranquila viéndola a ella bien “lo bueno es que ella es quien quiere venir, lo pide ella, y siempre siempre están para ayudarnos”. Ahora ambas saben que pueden hacer muchas cosas juntas sin discutir. Han aprendido a gestionar sus emociones. “Estoy bien, muy bien y a todos los chavales que pasen por esto les digo que se dejen ayudar, que no se guarden lo que sienten y lo que piensan”.


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