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En 'La Linterna'

'El bueno, el feo y el malo' de Jorge Bustos

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"Termina otra apasionante semana de esta vibrante legislatura en la que ni se legisla nada ni nos apasionamos por otros debates que por los más innecesarios. Pero vayamos por partes, empezando en primer lugar por lo menos malo, que es como llamamos a lo bueno cuando lo bueno no es que abunde demasiado.

El bueno: Patxi López

La rebatiña entre Susana Díaz y Pedro Sánchez por hacerse con el control del PSOE venciendo en las primarias está alcanzando tales niveles de zafiedad que ya causa vergüenza en ciertos supervivientes de Puerto Hurraco. Y en medio de ese duelo a garrotazos, la tímida y poco avalada voz de Patxi López parece elevarse como la de un sensato profeta que advierte del riesgo de desaparición que corre el partido por culpa de un sectarismo tan enconado.

No parece que estas primarias del PSOE vayan a pasar a los libros de historia junto con la Atenas de Pericles ni la América de Jefferson. Asistimos a maniobras sucias, puñaladas traperas, acusaciones de tongo, indultos cada vez menos velados y hasta ejercicios de vudú cutre como el de ese miserable senador de Compromís que rompió una foto de Susana Díaz en el escaño. Cuando el partido se pone así, a uno le entran ganas de ir con el árbitro, y por eso preferimos a Patxi.

El feo: José Manuel Maza

Hablamos del fiscal general del Estado, un hombre de cuyo prestigio como jurista no cabe dudar, pero sí cabe hacerlo de su capacidad para gobernar esa casa de tócame Roque en que parece haber degenerado el Ministerio Público. Esta semana José Manuel Maza compareció en el Congreso para defender a Moix, su fiscal anticorrupción, de las acusaciones de amiguismo político en la gestión del caso Lezo, pero como no terminó de despejar las dudas concedió una entrevista a Herrera para seguir reivindicando la paz celestial que reina en su casa, y que nadie se cree.

Valentía demostró, desde luego. Negó que hubiera una guerra entre fiscales, y que estos actúen en ocasiones movidos por su ideología y no por su profesionalidad. Y defendió la polémica necesidad de castigar las filtraciones -no dijo cómo- y de cambiar el modelo que ara dejar la instrucción en manos de los fiscales, lo cual aumentaría aún más las sospechas de politización por tratarse de un poder jerárquico dependiente del ministro de Justicia. Proyectos estos si no feos, por lo menos poco estéticos en este momento procesal.

El malo: Francisco Franco

Pero el malo de esta semana sí que es el malo por antonomasia: ¡nada menos que Francisco Franco! Franco, ese hombre que lleva 40 años criando malvas y que los antifranquistas en diferido se empeñan en resucitar para poder sentirse más demócratas, y de paso llamar facha a todo el que discrepe de la necrófila manía española de remover a los muertos.

 Cuando no sabes qué hacer, cuando tu futuro como primer partido de la oposición se encuentra amenazado por errores propios y crisis europeas, un socialista español sabe siempre a quién acudir: ¡a Franco! Porque contra Franco vivíamos mejor, en un mundo nítido de buenos y malos, donde la izquierda defendía en solitario la democracia y todos los demás eran herederos de los asesinos de Lorca. Lo más ridículo de todo es que la proposición aprobada, con la ayuda boba de Ciudadanos y el entusiasmo de Podemos, ni siquiera es vinculante. Es puro postureo. Como decía un tuitero, verás como vayan de verdad a exhumarlo y encuentren la tumba vacía: del susto más de un aguerrido antifranquista no paraba de correr hasta llegar a Portugal.

Un disparo en la recámara

No hablaremos de fútbol, eso es mejor dejarlo estar, pero sí de periodismo. Y en concreto de mi periódico, El Mundo, que esta semana imprimió su edición número 10.000: todo un desafío a los tiempos digitales y posfactuales que corren. Por mi parte, solo deseo que me dejen disparar tanto allí como aquí otras 10.000 balas más".