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Así son Alfred y Amaia tras las cámaras

Nuestros representantes en Eurovisión Lisboa son tan naturales y espontáneos como dejaron ver en Operación Triunfo

Así son Alfred y Amaia tras las cámaras
 
  • Begoña Íñiguez, corresponsal de COPE en Lisboa

La gran cita es este sábado por la noche, en el Altice Arena de Lisboa, pero Alfred y Amaia no paran desde que llegaron a la capital lusa y consiguen llevarlo todo con una naturalidad desbordante y una tranquilidad que pasma a cualquiera que comparte con ellos unas horas de su intensa existencia, desde que se convirtieron en estrellas en la edición de este año de Operación Triunfo. Entre los compromisos que les ha preparado el numeroso equipo de Televisión Española, de unas 25 personas, que los acompaña, los directos, los ensayos y los preparativos, nuestros representantes en Eurovisión aún tienen tiempo de sonreir, hacerse arrumacos, agradar a todos, divertirse cantando y tocando el piano improvisadamente, y hacer felices a dos niños, como ocurrió este miécoles por la tarde, en la residencia del Embajador de España en Portugal, Eduardo Gutiérrez Sáenz de Buruaga.

La cita era a las seis de la tarde, para una recepción improvisada a la Delegación española, en la que solo estabamos invitados los corresponsales españoles en Portugal y las personas más destacadas de la Embajada de España en Portugal. La insistencia de mi hijo pequeño, Pedro, de solo seis años, y su admiración por Alfred y Amaia, hicieron que me sintiera obligada a llevarlo para conocer a sus ídolos. Dicho y hecho, con toda la naturalidad e ingenuidad que le caracteriza llevó su rotulador y hoja para que les firmaran un autógrafo. Todo fue sencillo y divertido. Pedro habló con ellos como si les conociese de toda la vida y Amaia se apoyó en la espalda de Alfred para mandarle un beso con un pequeño corazón y escribirle “ha sido un placer conocerte”. Más serio, aunque muy asequible, Alfred le aconseja: “Sueña mucho, lo demás no tiene tanta importancia”. Sobra decir que mi hijo pequeño guardará el autografo como oro en paño, pase lo que pase el sábado, porque para él, como para la mayor parte de los niños de España “Alfred y Amaia son los mejores y su canción la más bonita”, como me repetía ayer por la noche antes de dormirse.

Cuando se soltaron a cantar y a tocar al piano “City of the starts”, todos fuimos testigos de que se olvidan de todo, se centran en lo suyo, la música, y transmiten una energía maravillosa, fruto de la pasión que están viviendo. Todos los demás sobramos, no tienen prisa y la Delegación se pone nerviosa, porque es tarde, pero ellos siguen a lo suyo, como si estuvieran solo ellos dos y nadie más les viera.

Para Pedro es salgo muy normal que Amaia jugase con él, le preguntara cosas del cole, le diese la mano por el jardín de la Embajada, y sentarse junto a los dos en el piano. Aunque a los ojos de nosotros, periodistas, que acompañamos la actualidad diaria, comprobar que no hay trampa ni cartón en ellos dos y todo lo que aguantan estoicamente, a pesar de la gran presión mediática a la que están sometidos, es digno de admiración.

Ganen o no ganen, creo que nuestros representantes en Eurovisión merecen todo nuestro respeto por su integridad, comportamiento y por el ejemplo que transmiten a nuestros hijos. ¡No cambiéis, seguid siendo vosotros mismos! Vuestra naturalidad, compenetración y valía es vuestra mejor arma no solo para este festival, sino para la carrera profesional que acabáis de comenzar.

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