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MÚSICA FLAMENCO (Entrevista)

Rocío Márquez, la tradición como punto de partida hacia nuevos horizontes

Javier Romualdo

  • Agencia EFE

Javier Romualdo

A la cantaora Rocío Márquez, que esta noche actúa en Valladolid dentro de las XV Jornadas Flamencas, le interesa y siente la tradición como "punto de partida para llegar a nuevos horizontes en el arte", un tránsito natural entre la ortodoxia y las innovaciones de su último álbum, "Firmamento".

En su trabajo más reciente, Márquez (Huelva, 1985) se rodeó del productor Raül Refree junto a músicos de jazz para dar forma al envoltorio musical sobre el que cantar textos escritos por ella y otros firmados por escritoras como la poeta madrileña María Salgado y la cantante Christina Rosenvinge.

"Es importante que veamos el arte como un instrumento para expresar nuestras preocupaciones y los temas de nuestros tiempos", explica Márquez en una entrevista con Efe antes de su concierto en Valladolid, en el que se acompañará de la guitarra para interpretar diferentes palos clásicos y sus composiciones más personales.

La vertiente social de Márquez es evidente en unas letras que hablan de feminismo, de la "Dulce Tiranía" de la política ("rinde, triunfa y avasalla" reza su letra) e incluso de la contaminación en "Tierra y Centro", junto a textos tradicionales capaces de explicar los sentimientos universales e inalterables en el tiempo.

"En el flamenco ha estado siempre presente una vertiente muy social, de compromiso, y entiendo que hay temas contemporáneos que deben tener su espacio", afirma la cantante con la misma naturalidad con la que asegura que no puede interpretar "un discurso ajeno" y se decanta por las "preocupaciones personales".

Pero Márquez no es sólo innovación, su dominio de la tradición flamenca y de los cantes antiguos quedó evidenciado cuando recibió en 2008 cinco reconocimientos en el Festival del Cante de Las Minas, la única mujer en conseguir esa hazaña, entre ellos el premio de la Lámpara Minera.

"Fue una noche mágica, yo por entonces estudiaba y jamás imaginé que me dedicaría profesionalmente a la música", relata al recordar que le "abrió muchas puertas" para iniciar un "proceso de creación" y una evolución permanente.

En ese proceso, que reconoce interesarle más que las metas, Rocío Márquez también ha desarrollado una forma de presentarse ante el público con una identidad reconocible, sin volantes, con sobriedad y elegancia a veces poco asociada a este folclore.

"Es muy natural, no es algo premeditado, me encantan los trajes de flamenco y las mujeres que los visten, pero en este proceso vas llegando a otras cuestiones, a tu identidad", describe así su sello musical y visual casi sin dar apariencia de ser consciente de la personalidad del mismo.

Si tras el reconocimiento en La Unión (Murcia) logró un hueco en la ortodoxia flamenca, con "Firmamento", confirmó la aclamación de un público más popular y abierto a la innovación, en sintonía con intérpretes femeninas contemporáneas como la flamenca Alba Molina o el fenómeno entre el flamenco y el pop de Rosalia.

"Es una circunstancia casual, pero somos mujeres inmersas en un mundo globalizado, que hemos escuchado y leído cosas en común e influye en nuestras carreras", analiza Márquez.

"Si todo eso sirve para acercar y mantener vivo el flamenco, bienvenido sea", sostiene.

Después de su concierto en Valladolid, Márquez visitará con su repertorio de tradición e innovación Córdoba, Málaga, A Coruña, y participará en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, junto a Jorge Drexler, y L'Estival de la Bâtie en Francia.

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