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MARÍA PAGÉS (Previsión)

María Pagés le baila a una "democracia cansada" en "Una obra al tiempo"

Madrid, 11 abr (EFE).- Los brazos infinitos María Pagés bailarán al son de los doce palos flamencos que marcan el ritmo de "Una oda al tiempo", obra con la que la bailaora "reflexiona" sobre el hecho de que "no existe nada contemporáneo si no está en constante diálogo con la tradición", así como sobre un "probable cansancio de la democracia".,"Lo contemporáneo viene de una experiencia anterior y de unas ganas de avanzar. El arte refleja lo que vivimos, lo que somos, pero qué está pasando", se ha

  • Agencia EFE

Los brazos infinitos María Pagés bailarán al son de los doce palos flamencos que marcan el ritmo de "Una oda al tiempo", obra con la que la bailaora "reflexiona" sobre el hecho de que "no existe nada contemporáneo si no está en constante diálogo con la tradición", así como sobre un "probable cansancio de la democracia".

"Lo contemporáneo viene de una experiencia anterior y de unas ganas de avanzar. El arte refleja lo que vivimos, lo que somos, pero qué está pasando", se ha preguntado la sevillana durante la presentación de este estreno absoluto en los Teatros del Canal de Madrid que estará en la Sala Roja desde mañana hasta el 22 de abril, en nueve funciones únicas.

Y, según sus palabras, en "Una oda al tiempo" sube al escenario horas y horas de conversación con su marido y autor de la dramaturgia y letras, El Arbi El Harti.

"Probablemente ahora no son los tiempos mejores, probablemente esa idea que teníamos de sociedad de bienestar era una reacción a una dictadura, y resulta que parece que esa reacción está volviendo. Probablemente la democracia está cansada, qué está pasando", se vuelve a cuestionar.

En esta ocasión Pagés (Sevilla, 1963) estará acompañada de cuatro bailaoras y cuatro bailaores y siete músicos en directo para interpretar doce escenas en la que se irán desgranando doce palos: soleá, seguiriya, cantes de trilla, toná, alegrías de Córdoba, peteneras, vidalita, milonga, alboreá o bulerías.

"En esta obra hay un proceso de escalar y bajar, porque no estamos en los mejores tiempos", ha matizado acerca de las metáforas que retumbarán a golpe de tacón.

Apoyándose en la tradición dancística y musical flamenca, Pagés pasará en esta suerte de 12 estaciones vitales por la alegría de estar en la vida, la euforia, el amor, el deseo, la exaltación de los sentidos y del cuerpo, la belleza, las utopías o el tiempo de la melancolía, el repliegue sobre uno mismo, el miedo, la guerra y la memoria como espacio ético para elegir el camino.

"El miedo es un estado que todo el ser humano tiene, y ahora todos tenemos miedo a perder los logros que se han perdido en la sociedad, y también el miedo a hacerse mayor", ha expresado, sobre uno de los sentimientos protagonistas de la obra, en la que también quiere reflejar "como el ser humano le está dando la espalda a la naturaleza".

Y todo estará marcado por la presencia constante en un escenario minimalista de un péndulo de luz -que hará las veces también de sol y de luna- mientras Pagés y sus bailaores y bailaoras se mueven envueltos en trajes de dos únicas tonalidades: el gris y el "color sangre".

Las letras originales de las canciones que dialogarán con el baile marcan también el hilo dramatúrgico de "Una oda el tiempo". Temas que han sido concebidas por El Harti para "mantener la intensidad narrativa de la obra desde el primer quejío de la primera escena hasta los últimos cantes de trilla y tonás", que cierran el círculo "abriendo el invierno a la promesa de una primavera redentora".

La música, original en su totalidad, llevará a la interpretación "desde lo más profundo" de algunos de los doces palos, a otros en los que los músicos - guitarra, chelo, violín y percusión - fusionan el flamenco con inspiraciones en obras de Ígor Stravinsky, Bernard Herrmann, John Cage, Antonio Vivaldi y Georg Friedrich Händel.

"Ha sido un trabajo entusiasmante -ha explicado respecto a la parte musical- porque hemos vuelto a recordar a la Niña de los Peines".

Pagés obtuvo en 2002 el Premio Nacional de Danza así como la Medalla de oro en las Bellas Artes en 2014, ambos otorgados por el Ministerio de Cultura. En 2007 se le concedió el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid en el 2007; y en su dilatada carrera ha obtenido diez Giraldillos en la Bienal de Arte Flamenco de Sevilla.

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