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EMIL FERRIS (Entrevista)

Emil Ferris convierte a sus "monstruos internos" en un cómic universal

Pilar Martín.,Madrid, 15 may (EFE).- Meses antes de salir a la venta "Lo que más me gusta son los monstruos" ya se había convertido en uno de los cómics más reverenciados, algo que deja "atónita" a su autora, Emil Ferris, la creadora de esta historia inteligente que se ha convertido en la favorita de los Premios Eisner con 5 candidaturas.,Con el libro ya a la venta en España (Reservoir Books), Ferris ha contado en una entrevista con Efe que "nunca pensó" que lo que comenzó como un guión para una

  • Agencia EFE

Pilar Martín.

Meses antes de salir a la venta "Lo que más me gusta son los monstruos" ya se había convertido en uno de los cómics más reverenciados, algo que deja "atónita" a su autora, Emil Ferris, la creadora de esta historia inteligente que se ha convertido en la favorita de los Premios Eisner con 5 candidaturas.

Con el libro ya a la venta en España (Reservoir Books), Ferris ha contado en una entrevista con Efe que "nunca pensó" que lo que comenzó como un guión para una clase se convertiría en un auténtico cómic gracias a la ayuda económica que le ofrecieron cuando se graduó en la universidad, algo que hizo siendo adulta o, como dice ella, "muy tarde".

Pero es que Ferris (Chicago, 1962) no es una mujer de vida tranquila, sino una valiente luchadora que, tras superar una grave enfermedad que la paralizó de piernas y una mano, logró recuperarse en buena medida gracias al "poder sanador" del noveno arte, y más en concreto de esta historia que vio la luz tras diez años de gestación.

Una trama que en la que invita a reflexionar sobre los monstruos, los reales y los ficticios, a través de su personaje, Karen Reyes, una niña de 10 años que vive en el Chicago de final de los años setenta.

Una pequeña detective que se imagina como una niña-lobo y que se lanza a investigar el intrigante asesinato de su extraña vecina, Ana Silverberg, quien fue superviviente del Holocausto nazi.

"Los sentimientos de aislamiento y la falta de sentido de pertenencia que expresa Karen en el libro son paralelos a los míos, así que estaba realmente conmocionada, francamente atónita, cuando el libro fue recibido con tanto cariño", confiesa.

Una suerte de fábula casi de terror en la que Ferris aborda a esos monstruos de la vida real que odian a los que no son como ellos; pero donde también nos da su visión sobre la familia (con personajes como Deeze, el hermano estrambótico de Karen), el acoso escolar, la pasión por el arte o la crítica política.

Por eso "Lo que más me gusta son los monstruos" es "en gran parte biográfico", aunque se ha tomado "ciertas libertades", reconoce.

"Es ficción, pero la memoria hace que la mayor parte de lo que recordamos se convierta en historias de todos modos, así que permití que los personajes hicieran las cosas de la manera que querían y, a menudo, realmente me sorprendieron", relata.

Un trabajo que "fue emocionante", aunque esa espontaneidad y libertad que dio a sus personajes no fue "muy tranquilizadora".

"Los pensamientos, sentimientos y reacciones de mis personajes son parte de mí ahora. ¡Es algo muy íntimo! Cuando voy a la tienda de segunda mano me encuentro pensando como Karen, es decir, compraría una figura de un ángel con una sola ala porque ella sentiría pena por él; y voy y lo compro, para que veas lo loca que he estado", exclama.

En este sentido, Ferris le dio la estética de niña-lobo a Karen gracias a un recuerdo de la infancia. "Cuando tenía seis años vi 'El hombre lobo' y después me encontré llorando por el pobre, querido y torpe Larry Talbot (su protagonista). Él no había pedido ser un hombre lobo y yo me sentí identificada", dice.

Y he aquí también una metáfora de cómo se siente Ferris y refleja en este alter ego comiquero, un trabajo dibujado con una maestría y una variedad de estilos que la ha llevado a vender en Estados Unidos ya más de 70.000 ejemplares.

"Yo no había pedido ser una chica a la que le gustaban otras chicas, ni una niña con serios problemas físicos, ni una persona pobre cuando era muy joven, ni un bicho raro de artista, ni ninguna otra cosa que me ha diferente", concluye esta artista que reconoce sentir pasión por Robert Crumb, Spiegelman, Alison Bechtel o Matt Groening.

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