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DONNA LEON (Previsión)

Donna Leon: Mi inspiración está en la prensa y en el trato diario con gente

La escritora norteamericana Donna Leon, considerada una de las grandes del género negro, ha explicado este miércoles en Valencia, durante la presentación de su último libro, que sus fuentes más valiosas de inspiración están en la prensa y en el trato diario con sus vecinos y conocidos.

  • Agencia EFE

La escritora norteamericana Donna Leon, considerada una de las grandes del género negro, ha explicado este miércoles en Valencia, durante la presentación de su último libro, que sus fuentes más valiosas de inspiración están en la prensa y en el trato diario con sus vecinos y conocidos.

"En Venecia suelo leer Il Gazzettino, un periódico serio sublime, y además la gente me conoce, me cuenta cosas sobre ellos, sobre sus vidas, y frecuentemente se convierten en temas para un libro", ha señalado en rueda de prensa.

Sobre ese diario, Leon ha citado una anécdota basada en un breve que leyó hace diez años: "Hablaba de un crimen cometido en Teherán y decía: 'La señor Fattima Battiari ha sido arrestada por la policía por haber acuchillado a su marido. Se ha declarado culpable del crimen y de haberle sacado el corazón y de habérselo comido".

"Como Il Gazzettino es un periódico serio, explicó que había preparado el corazón en un plato de 'abgoosht' (un guiso persa), y como es una palabra farsi (persa) la escribió en cursiva, y además el autor de la misma añadió entre paréntesis: tomate, cebolla y carne picada. Es fantástico", ha espetado la autora.

En "La tentación del perdón", la vigésimo séptima novela protagonizada por el comisario Guido Brunetti, Leon (Montclair, Estados Unidos, 1942) sitúa al investigador, personaje central de toda su obra, en el centro de un caso de estafa en Venecia.

Su presencia en Valencia se enmarca en el sexto festival de género negro, que se celebra del 4 al 13 de mayo en la ciudad.

Preguntada por la ambientación de sus novelas, siempre en Venecia y sus alrededores, Leon admite: "Brunetti podría trabajar en cualquier sitio pero yo cometería errores, solo generaría malos chistes de turistas y quedaría como una tonta. Venecia es la ciudad que mejor conozco, aunque estoy loca por llevarlo a Nápoles".

La autora, que ya ha escrito la próxima entrega de la serie, admite que la labor de documentación previa a la escritura de una novela se ha simplificado con internet, donde uno puede "aprender muy rápido", aunque ella prefiere descartar este sistema y acudir básicamente a "revistas especializadas y lecturas clásicas", para evitar las noticias falsas o la "morralla" que a su juicio abundan en la red.

Sobre el personaje principal, el comisario Brunetti, confiesa que fue creado a partir de sus gustos sobre los hombres: "Tiene estudios universitarios, le gusta leer y disfruta con la comida. Ya que iba a pasar mucho tiempo con él, pensé en alguien con quien me sentiría cómoda".

"En los años de universidad solía leer historias de crímenes, y en ellas la mayoría de detectives tenían problemas con el alcohol, con las mujeres, con la comida, porque no comían apenas; eran 'outsiders', gente solitaria -ha relatado-. Pero yo no quería pasar tiempo con una persona así. Además, Brunetti está casado con una aristócrata y con dinero, y por eso tiene buenas conexiones, acceso a las élites".

"Aunque yo soy la jefa de Brunetti y creo que le conozco", admite la autora, "en ocasiones piensa o hace algo que no me gusta. Es complicado desde el punto de vista psicológico".

Preguntada por la masculinidad del comisario y si cree que sería posible un equivalente femenino, Leon ha advertido: "El personaje fue creado hace 30 años, necesitaba una figura que en la cultura italiana tuviese autoridad, y fue una elección automática realmente. Quizá porque los hombres esperan obediencia, y las mujeres no. No me gusta, pero es así".

Donna Leon ha explicado que uno de sus abuelos era de León (otro de Núremberg y sus dos abuelas, irlandesas), antes de insistir en que se siente mucho más a gusto en los países latinos que en los nórdicos, y ha relatado una anécdota que vivió en Amsterdam para justificar ese sentimiento.

"Hace algún tiempo me caí en el tranvía de Amsterdam tras un frenazo, quedé tendida en el suelo, una mujer de 70 años, con el pelo blanco. Y nadie me ayudó. No me hice nada, pero me enfadé porque nadie me ayudó. Si esto mismo hubiese pasado en Sicilia, todo el mundo me habría ayudado, dado agua, llamado a una ambulancia, llevado al hospital y después habrían matado al conductor del tranvía por el frenazo", ha bromeado.

"Soy una persona genéticamente feliz", insiste la autora, que sin embargo tuerce el gesto cuando se le pregunta por el futuro de su ciudad, Venecia.

"Mi visión del mundo es ahora más oscura que hace 30 años. No soy científica, pero me da la impresión de que nos estamos cagando en nuestro nido", ha advertido la autora en referencia al cambio climático y a los problemas de masificación turística a los que se enfrenta Venecia, una ciudad que recibe 30 millones de habitantes al año.

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