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THIRTY SECONDS TO MARS (Previsión)

"Básicamente Leto" en un concierto fácil para 30 Seconds to Mars en Madrid

Javier Herrero.

  • Agencia EFE

Javier Herrero.

Si alguna vez Thirty Seconds To Mars dejó de ser "la banda de Jared Leto", la estrella de Hollywood, no fue hoy en su concierto en el WiZink Center, donde el 80 por ciento del peso ha recaído en él y buena parte del resto en un repertorio agradecido, preñado de sus más conocidas y bombásticas canciones.

El de este grupo estadounidense de rock alternativo es un fenómeno curioso, por cuanto sus canciones y su sombra en España no parecen tan alargadas como la faceta interpretativa del vocalista, pero solo en la superficie, pues cada cita se convierte en un acontecimiento multitudinario en el que se corean los temas con fervor y acuden estrellas como los "triunfitos" Amaia, Alfred y Roi.

A Madrid, donde no ha llenado el recinto con unas 6.500 personas según la organización, llegan antes de visitar el Sant Jordi Club de Barcelona mañana y el Bizkaia Arena de Bilbao el sábado, con sus ya veinte años de vida a la espalda, cinco discos de estudio e hitos como el récord a la gira más larga o poner en órbita literalmente uno de sus sencillos.

"America", el último de sus álbumes, ha llegado aquí muy fresco tras su publicación la semana pasada, razón por la que quizás han decidido ceder gran parte del protagonismo de la velada a las viejas canciones, con solo tres nuevos cortes en hora y 20 minutos de concierto.

El resultado ha sido una de esas veladas sin riesgo en el planteamiento del repertorio pero que hacen las delicias del público, que desde el arranque a las 21,40 horas, tras la apertura con la intro de la reciente "Monolith", han tenido una buena descarga de sus mayores éxitos comerciales, especialmente de "This is war" (2009) y "Love, Lust, Faith + Dreams" (2013).

Encapuchado, vestido con un poncho de motivos playeros y guantes largos dorados, Leto ha protagonizado un "unboxing" colosal cuando las cinco pantallas gigantes que lo rodeaban a modo de caja se han elevado por los cielos y se ha prorrumpido en un grito de alegría bajo las notas de "Up in the air".

En ausencia del guitarrista Tomo Milicevic, "ausente de este tramo de la gira para atender asuntos personales", el carismático líder del grupo ha estado acompañado únicamente de su hermano Shannon a la batería y el resto del fondo musical pregrabado, aunque él, con su barba, su cabello largo mesiánico y sus gafas de sol, se basta para llenar el escenario.

Desgañitándose con esos alaridos sostenidos que son marca de la casa y que abundan en uno de sus temas más épicos, "Kings and Queens", ha seguido haciendo las delicias de los asistentes, antes de permitirse quebrar "Search and destroy" a mitad de canción para encender aún más sus ánimos.

"¡Amamos tanto este país, no tenéis ni idea!", ha asegurado entonces, tras, en un magnánimo gesto, conceder quitarse las gafas de sol para mirar directamente a los ojos al público al que ha recordado que esta es su tercera visita "oficial" en 8 años a la ciudad para tocar, la primera en el Palacio de Deportes.

Los balones gigantes han vuelto a hacer acto de aparición en uno de sus conciertos como acompañamiento de "This is war" y han seguido rebotando cuando ha llegado el turno de la electrónica bailable de la nueva "Dangerous Night", un tema que bien podrían haber firmado en comandita con un DJ de moda.

No contento con la letanía de clichés paramusicales desplegados hasta el momento para cebar el concierto, Leto ha subido a varias personas al escenario y hasta ha ondeado una bandera española cuando solo había transcurrido una media hora larga y sonaba "Do or die".

"Es básicamente Leto", resumía una espectadora sobre cuanto había aconteciendo hasta el momento y el último Joker del cine giraba, brincaba y se dejaba la garganta por toda la tarima, varios metros por delante de su hermano, relegado al fondo, pero con sus golpes de batería muy presentes en la mezcla final de volúmenes.

Quizás por contraste lo más sorprendente resulte la versión del "Stay" de Rihanna, aunque concuerde con su desprejuiciada visión de la música.

"Hurricane" ha proporcionado algo de matiz visual y auditivo en un final de concierto muy homogéneo en el que han sonado "City of angels", "Night of the hunter' y "Rider" antes de los bises y, por fin, el remate con el desbordante "Walk on water", casi un canto espiritual a cuyo final se ha sumado Pablo López (sorpresa), y el gran hit "Closer to the edge".

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