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ESPAÑA | No quiere criticar a Rajoy

Zapatero: Un expresidente debe dejar el debate público "a quien le toca"

El exjefe del Ejecutivo José Luis Rodríguez Zapatero ha afirmado este martes que cuando uno abandona la presidencia debe dejar el debate público "a quien le toca" y tratar de apoyar a su país en lo que pueda.

"Siempre pensé desde mi convicción democrática que cuando uno deja de ser presidente debe dejar la tarea del debate público a quien está, a quien le toca. Y lo que puedes hacer cuando hables, en tu país o fuera de él, es apoyar o ayudar a tu país", ha enfatizado.Rodríguez Zapatero se ha expresado así en la clausura de un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) sobre la crisis institucional, una crisis que él no aprecia, ya que prefiere hablar de un proceso de adaptación.En su intervención, conducida por preguntas del moderador, el expresidente ha explicado que después de haber estado casi ocho años al frente del Gobierno español su "deber" y su "disponibilidad", con sus palabras o con sus escritos, es ayudar a que "la cosa mejore"."No puedo entender de otra manera la actitud de alguien que ha estado en la Presidencia del Gobierno. Tu tiempo fue y se acabó", ha subrayado.Por eso, no quiere criticar a su sucesor, Mariano Rajoy, y también porque sabe "lo difícil que es ser presidente del Gobierno y lo difícil que es la situación".De hecho, entiende a Rajoy cuando dice que el pesimismo está en retirada, porque es difícil asumir la tarea de presidir un país sin sentirse optimista.El propio Rodríguez Zapatero se ha mostrado convencido de que "vendrán mejores tiempos" y está seguro de que en ese futuro, "gobierne quien gobierne", se "repondrá" lo que se ha perdido hasta ahora por los recortes, porque la sociedad española así lo reclamará.En su opinión, reivindicaciones y movilizaciones sociales como las que se viven en España y en otros países, y las vividas en otros momentos, acaban plasmándose en las agendas políticas y, muchas veces, en las leyes.Para el expresidente, esas movilizaciones y protestas son "consustanciales" a la democracia y no hay que entenderlas como algo "alternativo" a la representación institucional, sino como un "estímulo" y una "exigencia" para sus representantes.Tampoco cree que representen un "riesgo" para las instituciones, sino que las "vivifican". A su juicio, las fuerzas políticas deben hacer una "lectura inteligente" de ellas.Preguntado por la reforma constitucional, no cree que sea "la gran urgencia" de España ni vaya a aportar soluciones "milagrosas" y considera más urgente un debate "sincero y profundo" sobre la forma de atajar la tasa de paro.En su opinión, ninguna de las medidas que se han puesto sobre la mesa en las distintas crisis que ha atravesado España han conseguido evitar que el desempleo se eleve en esos momentos y no ha habido hasta ahora una "receta suficiente".Piensa que la reforma de la Constitución podría "servir en algunos aspectos", por ejemplo, para abordar las "correcciones" que necesita el modelo autonómico.Pero ha recordado que la reforma de la Carta Magna no es fácil, por el consenso que requiere, y además, insiste en que es más urgente atajar la tasa de paro, evitar situaciones de exclusión social y avanzar en derechos sociales, no sólo en España, sino en toda Europa que, según sostiene, aunque algunos digan que está en "decadencia", es "mucha Europa".

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