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Vidas falsas

Expertos en Psiquiatría aseguran que la mejor estrategia para engañar a los demás pasa por autoengañarse así mismo. Hay personas capaces de inventarse historias personales tan duras y emotivas que acaban creyéndose sus propias mentiras.
Somaly Mam, activista camboyana

De 

Hace tan sólo unos meses, se descubrió que la camboyana Somaly Mam, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación en 1998,  y que como sabes, llegó a convertirse en uno de los mayores símbolos de la lucha contra la esclavitud sexual, había falseado su vida, inventándose detalles ficticios espeluznantes, como que de pequeña fue vendida a un hombre mayor que la maltrataba y que, tras pasar por un matrimonio forzoso, acabó en el mundo de la prostitución contra su voluntad. Con mentiras como estas consiguió recaudar millones de dólares para su Fundación, de la que ha sido obligada a dimitir apenas hace dos semanas. Pero el caso de Somaly Mam no es el único. Alicia Esteve Head, se hizo pasar por víctima del 11-S sin ni siquiera haber estado ese día en Nueva York.Aseguraba que en el momento del atentado se encontraba trabajando en una de las torres gemelas en el banco de inversión Merrill Lynch y que para más señas, su prometido, Dave, perdió la vida en la otra torre. Lo sorprendente de su mentira es que realmente estaba en Barcelona, ciudad donde residía habitualmente. A pesar de todo, durante años consiguió hacer creer a todos su historia, e incluso se puso al frente de una asociación de víctimas, fundada por ella misma. Enric Marco, fue Presidente de la Asociación de Víctimas de Mathaussen y durante tres décadas se hizo pasar por el preso nº 6.448 del campo de concentración nazi de Flossenbürg. Contaba una y otra vez su triste experiencia, inventándose los padecimientos que había sufrido a manos de los nazis, pero lo cierto es que nunca había estado en Flossenbürg como prisionero. Años después, finalizada la guerra, visitó en una ocasión el campo con el fin de poder enriquecer sus anécdotas. Una vez desenmascarado, justificó el engaño, asegurando que con esa mentira la gente le escuchaba con más interés y su trabajo divulgativo resultaba mucho más eficaz. Rigoberta Menchú, defensora de los derechos de los indígenas mayas, que llegó a conseguir el Premio Nobel de la Paz. La publicación de su biografía, Yo, Rigoberta Menchú, la encumbró mundialmente, pero en sus páginas narra experiencias que ella realmente nunca vivió. Datos como que su madre, tras ser violada y asesinada por ser indígena fue devorada por animales. Respecto a su infancia, aunque ella misma siempre ha asegurado que nunca fue a la escuela, se sabe que acudió a clases en un colegio de monjas. Rigoberta Menchú ha justificado estas  inexactitudes biográficas, asegurando que el rigor histórico no era su prioridad. Estos son algunos de los casos más sonados, escucha el resto porque hay más.

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