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Línea Editorial 14/01/2013

La vergüenza del desfile proetarra

Asistir a una manifestación como la que tuvo lugar el sábado en Bilbao, en la que los proetarras exhiben la pancarta de los derechos humanos, causa tanto sonrojo como indignación e impotencia. En la marcha que finalmente autorizó el juez de la Audiencia Nacional, Javier Gómez Bermúdez, no hubo por desgracia ninguna sorpresa. Allí estaban la plana mayor de los históricos dirigentes de Batasuna, de la actual Bildu, y políticos como Javier Madrazo y Joan Tarda. También actores como Pilar Bardem o Willy Toledo, que no se recuerda que hayan levantado la voz ante los crímenes de ETA, acuden prestos en defensa de los presos de la banda, sosteniendo que se trata de presos políticos, con sus derechos atropellados, un lenguaje falaz y propagandista que conocemos bien, por todos los años que ha venido siendo utilizado a favor de la causa terrorista. Con ese lenguaje-trampa se habla ahora de “todas las víctimas del conflicto”. Difícilmente se puede alcanzar una adecuada solución cuando se yerra en el diagnóstico. No hay tal conflicto, en los términos que ellos lo describen. No hay víctimas de uno y otro bando, como si de una guerra se tratara. La AVT pidió que se prohibiera la manifestación porque iba a suponer una exaltación de ETA. Ángeles Pedraza ha dicho que si los jueces creen que promover una movilización que apoya a los asesinos no humilla a las víctimas, tenemos que empezar a educar a los jueces y a decirles quién es ETA. No hay neutralidad moral ni equidistancia posible, a la hora de situarse entre quienes matan y quienes han sido asesinados.

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