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CII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española

"La unidad de la nación española es parte principal del bien común"

Palabras del cardenal y arzobispo de Madrid, monseñor Rouco Varela durante la apertura de la Plenaria en la que se procederá a elegir al nuevo secretario general. Sustituirá a monseñor Martínez Camino tras diez años en el cargo.

Para el presidente de la Conferencia Episcopal Española las relaciones Iglesia-Estado "están suficientemente bien reguladas por los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado Español firmados en 1979. Los Acuerdos reflejan fielmente tanto los principios enseñados por el Concilio Vaticano II a este respecto, como los que emanan de la Constitución Española de 1978". Monseñor Rouco Varela ha hecho además balance del Año de la Fe que para él no puede dejar de atender algunas circusntancais del momento actual:     1. "La crisis económica que padece España, a pesar de que se atisben algunas señales del comienzo de la recuperación, exige todavía un esfuerzo continuado y generoso. Es necesario  reducir sustancialmente el paro, en particular el que sufren tantos jóvenes. Este esfuerzo demanda una conversión moral de todos los agentes sociales, que han de manifestarse no solo en unos comportamientos respetuosos de las exigencias fundamentales de la justicia y de la solidaridad, sino, además, en actitudes de generosidad desprendida en favor del prójimo. Es lo que Benedicto XVI llama "la actitud de la gratuidad". (...) A través de las Cáritas parroquiales, diocesana y su federación nacional, y a través de otras organizaciones o personalmente (...) Sin esta ayuda la situación de muchos resultaría insostenible".     2. "Nos preocupa también que la unión fraterna entre todos los ciudadanos de las distintas comunidades y territorios de España, con muchos siglos de historia común, pueda llegar a romperse (...) La unidad de la nación española es una parte principal del bien común de nuestra sociedad que ha de ser tratada con responsabilidad moral. A esta responsabilidad pertenece necesariamente el respeto de las normas básicas de la convivencia -como es la Constitución Española- por parte de quienes llevan adelante la acción política".    3. "Sigue viva también la preocupación por el presente y el futuro del matrimonio y de la familia. Sus problemas siguen siendo muy graves y de honda repercusión para el conjunto de la sociedad. Es verdad que las leyes no son ni pueden ser la única ni tal vez la principal solución de estos problemas. Pero las leyes injustas contribuyen mucho al agravamiento de los problemas. Reiteramos una vez más la necesidad de leyes reconocedoras y protectoras del matrimonio y de la familia. La actual legislación, que ni siquiera reconoce la realidad humana del matrimonio en su especificidad con una institución o figura jurídica adecuada, debe ser corregida y mejorada porque compromete seriamente el bien común (...) Solicitaremos con todo respeto e incansable insistencia a nuestros gobernantes un giro positivo de la legislación y de la política sobre el matrimonio y la familia".     4. "Nos preocupa también que las heridas causadas por el terrorismo a tantas víctimas y a la sociedad entera no se curen por el camino del arrepentimiento, del propósito de la enmienda y de la satisfacción de las víctimas. Es decir, que no se curen en su raíz por el camino del perdón y de la misericordia buscada, aceptada y concedida de corazón".    5. "Recordamos hoy al pueblo filipino, al que, como católicos y como españoles, nos sentimos particularmente unidos por lazos históricos, religiosos y de familia. La tragedia que está sufriendo en estos días a causa del desastre meteorológico padecido nos apena hondamente y nos mueve a la oración por las víctimas y por tantas personas que lo han perdido todo. Invitamos a todos a prestar la ayuda material que sea posible a través de Cáritas española".      6. "Queremos llamar la atención de los católicos y de toda la sociedad acerca de los dramas que padecen tantos cristianos, de distintas confesiones, sometidos a presiones y persecuciones de diverso tipo en varias partes del mundo (...) Pensamos en particular en los cristianos sirios, que malviven en los países vecinos, hacinados en campos de refugiados. Nuestras comunidades y nuestros gobernantes deberían buscar los caminos más adecuados para prestar una ayuda efectiva en la solución de los problemas más acuciantes".

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