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TOROS | Entretanido festejo en Salamanca

Una notable corrida de Montalvo posibilita el triunfo de Gallo y Mora

Un gran toro premiado con la vuelta al ruedo, el primero, otro gran toro que la mereció, el sexto y varios más de estimable comportamiento lidió Montalvo en un festejo en el que triunfaror Eduardo Gallo y David Mora.
Vuelta al ruedo de Ocultado de Montalvo este viernes en...
Vuelta al ruedo de Ocultado de Montalvo este viernes en Salamanca. S.N. / COPE.ES

Salamanca, viernes 13 de septiembre de 2013. 3ª de Feria. Un tercio de plaza. Toros de Montalvo, bien presentados, de armónicas hechuras. Encastado, noble y de buen juego el 1º, "Ocultado", negro de 560 kg, premiado con la vuelta al ruedo. Ovacionado el 6º, otro gran toro con casta y recorrido por ambos pitones. Encastado y exigente el 3º, complejo pero a más el 4º. Mansito pero con nobleza el 2º y el 5º, a menos. Eduardo Gallo, oreja y oreja. El Capea, saludos en ambos. David Mora, oreja y oreja tras aviso.Triunfó en su tierra el hierro de Montalvo. A Madrid, Béjar y Cantalejo hay que sumar el notable encierro que lidió en Salamanca este viernes. Un gran toro, el primero, que fue justamente recompensado con la vuelta al ruedo. Y otro que también mereció ese honor, el sexto. Junto a ellos, otros astados que propiciaron un entretenido festejo en La Glorieta.Comenzó a un gran nivel la tarde. "Ocultado" mostró su buena condición desde salida. Con clase y un gran tranco. Le picarón trasero y mantuvo después su nivel de embestida durante toda la faena de muleta. Eduardo Gallo cortó una oreja en tono menor por una labor de altibajos. No términó de cuajar al toro por ninguno de los dos pitones. Hubo buenos muletazos tanto en redondo como al natural, pero salpicados de otros menos limpios. Incluso un desarme bajó enteros al nivel de intensidad un trasteo que tuvo como feo colofón una estocada en los bajos.Más argumentos tuvo la oreja y la faena de Gallo al complejo cuarto. Habia que estar firme con el de Montalvo y el salmantino supo pisar el sitio adecuado y tocar las teclas necesarias para construir una faena de creciente intensidad. Al natural, muy asentado, llegaron los mejores momentos de una faena de largo metraje que esta vez sí estuvo coronada de una buena estocada.Dentro de su mansedumbre y tendencia a salir huyendo, el segundo tuvo cierta calidad cuando metió la cara en la muleta de un Capea que de un querer y no poder durante toda la faena. Más metido en el tercio, hubo algún natural de templadito dentro de un conjunto que no cautivó a los tendidos de La Glorieta.Lástima del volteretón que se pegó el quinto nada más comenzar la faena de muleta Capea. El toro apunto clase y nobleza pero se vino a menos durante el quehacer del salmantino. Mientras aguantó el toro, Pedro pudo torear suave y templado al de Montalvo, aunque después quiso alargar sin mucho sentido la faena cuando al toro se le acabó la gasolina.Otro buen toro fue el encastado que hizo tercero, un precioso colorado que tuvo el suficiente fondo para sobreponerse a una fuerte voltereta al comienzo de faena para embestir como motor y exigencia. Tras un bonito comienzo por bajo, David Mora firmó una faena ligera, templadita y bien compuesta pero exenta de toreo comprometido y en redondo. Restó puntos a la oreja conquistada por Mora el espadazo caído que puso fin a su faena.Si bueno fue ese tercero, Mora se encontró en su camino al gran sexto, un toro que empujó al caballo que manejó perfectamente Mario Herrero y que llegó a la muleta con motor, fijeza y transmisión en su embestida. Era una delicia ver al toro estirar el cuello en busca de los engaños. Mora lo cuajó en redondo, asentado y esta vez rematando más en redondo los muletazos. Tardó algo en coger la zurda, por donde el toro exigía más y por donde David Mora no terminó de estar al nivel de con la diestra. Las manoletinas finales volvieron a subir el diapasón de la intensidad. Pinchó en dos ocasiones, pero la búsqueda de la puerta grande hizo a David tirarse al tercer intento sin muleta, a cuerpo limpio para encunarse y dejar media estocada que escupió el toro y que hizo necesario un golpe de verduguillo. La emoción del trance hizo que el público pidiese una oreja que tuvo que conceder el palco.

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