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TOROS | Defraudan en su debut en Fallas

Una miurada sin pólvora

Mansada de Miura en el segundo festejo de la Feria de los Encastes de Fallas con la que  se estrellaron Rafaelillo, Fernando Robleño y Javier Castaño. Sólo Robleño pudo destacar con un sobrero de Valdefresno.
Así embistió el cuarto toro de Miura en la muleta...
Así embistió el cuarto toro de Miura en la muleta de Rafaelillo. EFE

Valencia, miércoles 13 de marzo de 2013. 5ª de Fallas. Un cuarto de plaza. Cinco toros de Miura, bien presentados, mansos, descastados y flojos. Un sobrero de Valdefresno, bien presentado, mansito pero noble. Rafaelillo, silencio y saludos. Fernando Robleño, ovación y silencio tras dos avisos. Javier Castaño, silencio en ambos. En la tierra de la pólvora vino a debutar en Fallas la ganadería de Miura. Y lo hizo con ella mojada. La leyenda y la casta quedaron en Zahariche. Encierro ayuno del empuje y la bravura necesaria para que la Fiesta mantenga su interés. Presencia y hechuras de la casa fueron la tónica general, pero ello no vino acompañado de la casta. El balance final deja bien a las claras que poco pasó en el ruedo. Tuvo que salir un sobrero de Valdefresno en segundo lugar para dejar las mejores embestidas de la tarde. El titular de Miura pareció tener buena condición pero su justeza de fuerzas privó de verlo. El sobrero del hierro salmantino, engatillado, con cuajo y buenas hechuras tampoco fue un dechado de bravura. Muy en la línea de su encaste Atanasio-Lisardo, mientras le duró la correa y las ganas de pelea, regaló embestidas con nobleza y calidad especialmente a derechas. Ello lo aprovechó Fernando Robleño para dibujar unas primeras tandas en redondo de buen trazo y mano baja. Después el toro se refugió en tablas y ahí terminó de exprimirlo el madrileño a izquierdas. Pese a que el de Valdefresno se defendió a la hora de entrar a matar, Robleño le cazó hábilmente para saludar después una más que merecida ovación.  El quinto Miura fue un tío, con alzada y peso. En contraposición, la figura de Robleño. Le plantó cara durante la faena de muleta pero pasó un quinario a la hora de utilizar la espada. Sonaron dos avisos antes del último golpe de verduguillo. Rafaelillo se las vio en primer lugar con un animal que desde el primer muletazo busco ‘chicha’. Murciana en este caso. Abrevió antes de buscarle las vueltas al natural. Con el cuarto se repitió la historia. Pasó mucho tiempo en la cara del toro Rafaelillo. Esfuerzo titánico con el peligro sordo siempre asomando tras cualquier embroque. Lo mejor, el espadazo con el que tumbó al pupilo de Miura. Javier Castaño, el especialista, venía de triunfar rotundamente en Castellón con los toros de la ‘A con jarras’. Sin embargo, en la capital valenciana no pudo repetir éxito. Lució a su primero en el caballo al que banderilleó después con brillantez y exposición David Adalid. Pero hasta ahí llegaron las ovaciones. En el último tercio, el toro se desplazó desacompasado y violento, soltando la cara y cazando moscas cuando veía tela delante. Se repitió la historia de Adalid en el sexto, ahora acompañado de Fernando Sánchez, también impecable con los palos en este toro. El de Miura no se entregó, pasaba por allí sin humillar y Castaño se la jugó sin mucho eco con unos tendidos ya buscando un chocolate y unos churros a salida de la plaza para mitigar el frío pasado en los tendidos del coso de la calle de Játiva.

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