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SOCIEDAD | Novedades en el crimen de León

Triana y su madre acudieron durante días a una pastelería para tener coartada

Las dos principales imputadas por el crimen de Isabel Carrasco, acudieron varios días durante la semana anterior al crimen a la misma pastelería, pero no tuvieron en cuenta que ese lunes cerraba el local.

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María Montserrat González, de 55 años, y su hija, Montserrat Triana Martínez, de 35, fueron a diario al citado establecimiento con las mismas ropas y sobre la hora en la que se cometió el crimen, entre las cinco y la seis de la tarde, donde fueron grabadas por las cámaras de seguridad, según han informado a EFE fuentes de la investigación. Los investigadores consideran que su intención era hacer creer que eran clientas asiduas de esa pastelería y justificar así su presencia en el lugar si alguien las situaba en la zona y si en algún momento llegaban a ser investigadas por la muerte de Carrasco. De hecho, en el momento de su detención afirmaron que estaban en la zona para comprar pasteles, aunque no previeron que ese día, lunes, el establecimiento, ubicado en los aledaños de la Plaza de la Inmaculada de León, cerraba por descanso. Los investigadores consideran que madre e hija pensaban pasar después del crimen por la pastelería con el objetivo de justificar su presencia en la zona ese día. La presidenta de la Diputación de León y del PP provincial murió tras recibir varios disparos el pasado 12 de mayo, cuando caminaba por una pasarela peatonal sobre el río Bernesga en torno a las 17.15 horas. Poco después fueron detenidas María Montserrat González y su hija, a las que la jueza instructora imputa la supuesta autoría de delitos de homicidio, atentado a la autoridad y tenencia ilícita de armas. Es muy probable que la calificación de homicidio se torne en asesinato según avancen las diligencias, según fuentes jurídicas consultadas por Efe. La detención fue posible gracias a la colaboración de un policía jubilado que fue testigo del crimen y siguió a las sospechosas. La madre se confesó autora de los disparos, lo que ha corroborado la prueba de la parafina. Los investigadores manejan la venganza personal como principal móvil de este crimen, ya que madre e hija responsabilizaban a Isabel Carrasco del despido de la segunda de la Diputación de León en 2011. Además, consideran que ambas mujeres llevaban años alimentando su odio hacía Carrasco, a la que también acusaban de haber impedido a Montserrat Triana desarrollar una carrera política, como era su intención. Fuentes de la investigación han explicado a EFE que la joven, ingeniera de telecomunicaciones, recibió poco después de abandonar la Diputación una atractiva oferta de trabajo de una empresa de Madrid que rechazó. Los investigadores consideran que el trabajo de campo está hecho y que existen suficientes pruebas incriminatorias contra las dos principales sospechosas del crimen, María Montserrat González, de 55 años, y su hija, Montserrat Triana Martínez, de 35, y tratan de determinar el grado de implicación de la tercera imputada, la policía local Raquel Gago, de 41. La jueza que instruye las diligencias envió a prisión a Gago el pasado viernes tras una declaración plagada de "incongruencias" y en la que no supo ni pudo justificar cómo llegó el arma homicida a su poder ni por qué tardó treinta horas en entregarla en comisaría, según dichas fuentes. Además, Gago, que mantenía una estrecha amistad con Montserrat Triana, recibió una llamada de ésta poco después del crimen y seguidamente se encontraron en la calle, según la agente de forma casual.

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