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Línea Editorial 26/03/2014

Toma la Facultad

Tras las manifestaciones del pasado sábado en Madrid, ayer le tocó el turno a la Universidad. Vaya por delante que el derecho a manifestar libremente el disenso en convocatorias colectivas de reivindicación y protesta es un elemento fundamental en una democracia sana. El problema es que en los últimos meses en España las manifestaciones convocadas, en un número nada desdeñable, acaban degenerando en puro vandalismo.Las Universidades Complutense y Autónoma de Madrid vivieron en la jornada de ayer uno de esos episodios en los que las barricadas y la quema de material urbano dan la medida de la intensidad de las protestas. En esta ocasión es la Asamblea de Estudiantes, agrupada en la plataforma Toma la Facultad, la que ha convocado tres jornadas de protesta contra los recortes y la subida de tasas. Se entiende por tanto que es este colectivo el primer responsable de los destrozos, las coacciones y la violencia que se desate y será a ellos a quien habrá que exigir responsabilidades.Dicho esto no debe ignorarse que hay otros responsables que van desde las autoridades académicas que con su silencio y con su apoyo amparan y legitiman, hasta los grupos o personas que organizan y financian estas algaradas más propias de la guerrilla urbana que de los sindicatos de estudiantes. Esto último es lo que la policía y la ley deben perseguir para que el derecho de manifestación libre y la protesta cívica sean lo que son, y no una tapadera.

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