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Reportaje COPE

¿Tiene un café pendiente para mí?

.-"Cóbrame dos cafés, el mío y un café pendiente”. Alguna frase como esta se escucha de forma discreta en muchas cafeterías y bares de España. Muchas, muchas tampoco. En Madrid no llega a la decena, en Barcelona algunos más, en otras ciudades ni existe. El objetivo es dejar pagado un café para alguien que no puede permitírselo.
En la pizarra Marcelo y Ana van tachando los cafés...
En la pizarra Marcelo y Ana van tachando los cafés que van repartiendo. Foto Laura Otón

A las seis de la mañana en el Intercambiador de Sol, en Madrid, unas treinta personas esperan todos los días a que Marcelo o Ana abran el café que te permite de forma rápida toma un desayuno a los que vuelan con prisas para llegar a trabajar. Estas treinta personas no tienen prisa, han pasado la noche durmiendo en la calle y saben que aquí dejan un café pagado para ellos. Los cafés no tienen nombre son una marca en una pizarra blanca bajo el logo sencillo de #cafespendientes. A las ocho de la mañana quedan ocho cafés para  alguien que no pueda permitírselo. Ana nos cuenta que “aquí no pedimos nada para que nos demuestren que no lo pueden pagar, la persona que pasa por el trance de pedirlo bastante tiene, nosotros nos fiamos”. Marcelo asegura que “muchos de los clientes son habituales, lo hacen cada día, y otros de forma puntual”.

La mayoría de las personas a las que preguntamos no saben de que se trata esta acción. Les parece bien una acción solidaria pero después de echar el azúcar a “su” café se marchan sin colaborar. Una señora dice que no se fía, “a mi me supone un esfuerzo ayudar, pero si supiera que realmente llega lo haría”. Otro cliente se marcha con su café y su magdalena y me dice que él no cree en la caridad “de esto se debe encargar el gobierno, yo prefiero pagar un punto más en mis impuestos y que la administración se encargue del reparto equitativo”. Estamos de acuerdo si este fuera un mundo ideal, pero como no lo es, muchos pueden levantarse de sus cartones sabiendo que hay un café pendiente esperándolos en días en los que las heladas escarchan las calles. Marcelo dice que de los que pasan por su mostrador para llevarse un café con leche caliente lo agradecen enormemente “algunos no tienen un aspecto que digas a este la hace falta un café, vienen correctamente vestidos pero sabes que no puedes negarles ese café”.

Esta iniciativa surge en Nápoles, donde la gente no sólo dejaba el café sino también la comida pagada, y ahora en muchas ciudades del mundo se han unido a esta iniciativa. En España la web www.cafespendientes.es es gestionada por un joven de Barcelona que solo cuenta con el boca a aboca y las redes sociales para crecer. Adherirse a esta iniciativa es muy sencillo están también en Facebook y en Twitter.

¿Tiene un café pendiente para mí?

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