También en directo
Ahora en vídeo
  • megabanner_1:No existe configuración de publicidad para el slot solicitado
TOROS | 4ª de Olivenza

Talavante salva el fin de feria

Un renovado Alejandro Talavante con nuevas formas y estilo salió a hombros este domingo de Olivenza, sobreponiéndose a una corrida de Juan Pedro Domecq inválida y descastada. Ponce y Morante se estrellaron contra dos lotes infumables.
El extremeño cortó dos orejas a su lote de Juan...
El extremeño cortó dos orejas a su lote de Juan Pedro Domecq. EFE

Olivenza (Badajoz), domingo 9 de marzo de 2014. 4ª de Feria. Casi lleno. Toros de Juan Pedro Domecq, el 6º como sobrero al correse turno tras el devuelto 3º. Correctos de presentación y desiguales de hechuras. Flojos y bajos de raza. Enrique Ponce, saludos en ambos. Morante de la Puebla, saludos y palmas. Alejandro Talavante, oreja tras aviso y oreja. Tras tres festejos de nota, llegó el pinchazo. Y justo al final. Y con un culpable claro. El encierro de Juan Pedro Domecq. Se tapó por sus defensas, si bien su expresión y remate no vinieran en consonancia, más lavaditas y vareadas respectivamente. Después, la corrida adoleció de fuerza y casta. Mal colofón.De la quema se salvó un solvente Talavante, que dejó patente que en esta nueva etapa al lado de Curro Vázquez apuesta por un cambio en sus formas. Más armónico, más vertical, destilando más torería en sus movimientos. En primer lugar sorteó al vareadito de carnes que iba a saltar en sexto lugar tras echarse para atrás el inválido titular. La faena de Talavante rompió en una tanda al natural. Los tres primeros pases, tragando cuando el toro de venció por dentro. Ese aguante hizo que el toro se rindiese a su muleta. A partir de ahí Talavante se hizo el dueño de la escena, sorprendiendo con ese concepto más natural, de figura más erguida y empacada. Todo surgió más natural y supo coger la distancia y el pulso el extremeño. La estocada, entera. Y la petición, de oreja justa.El sexto se protestó también por su escasa fortaleza en los cuartos traseros. Lo aguantó el palco y un paciente Talavante logró dar argumentos a su faena. Primero afianzando al toro, que quería coger la muleta pese a todo. Y después, corriendo la mano con temple y armonía, especialmente en un final al natural a pies juntos que fue el cénit de su obra. La oreja que le abría la puerta grande vino precedida de una buena estocada.Serio de cara fue el que abrió plaza. Sin embargo, la fachada no vino acompañada de contenido. Flojeó el 'juanpedro' y Ponce lo intentó sin brillantez. El toro bien perdía las manos bien se quedaba a medio viaje. Tiró pronto por la calle de en medio el valenciano.Larga, muy larga fue la faena de Ponce al soso y descasado cuarto. Se empeñó el de Chiva en sacar agua de un pozo vacío de antemano. Hubo una tanda más reunida y ligada. Puro espejismo. La gente recriminó a Ponce su intención de extender el trasteo.Morante se intentó estirar a la Verónica en su primero. Punteó el toro en su huida mansita. Lo volvió a intentar en un  posterior quite por el mismo palo y todo quedó más redondo y a compás. El inicio, suave, rompiendo al toro hacia adelante. Y el cambio de mano, eterno. Después a derechas llegó lo mejor de la faena de Morante, con pureza, ligazón y sólo un leve giro de talones. A izquierda hubo renuncio por parte del toro y la faena decayó en intensidad. La estocada, media, en la yema. Y la ovación en el reconocimiento a la faena del sevillano.Con el quinto no hubo opción. El toro de Juan Pedro flojeó y terminó de torcer se todo cuando tras un par cayó al ruedo, saliendo con una mano dañada. El toro no podía moverse y Morante optó por pasaportarlo con prontitud.