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'Mediodia COPE'

¿Qué harías si te encuentras 2.000 euros en la calle?

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Radu Buliga es un hombre de 46 años que vive en Grado, Asturias. Llegó a España en 2004 procedente de Rumanía. Un día iba caminando hacia su casa por una de las calles de esta localidad de 10.000 habitantes y algo le hizo detenerse delante de una sucursal bancaria; se encontró un sobre en el suelo.

No había nadie a su alrededor, lo abre y ve que estaba lleno de billetes de 50 euros. Esos billetes sumaban en total 2.100 euros. “Me fui a casa, se lo comenté a mi pareja y decidimos devolverlo”, señala Radu a 'Mediodía COPE'.

El director de Cáritas en Grado, Emilio López, le ayuda en ese primer momento y se pone en contacto con la policía local. Radu no trabaja y vive del dinero que le dan los vecinos de Oviedo a través de Cáritas. Pese a su situación económica, Radu no dudó ni un solo instante en devolverlo. “Lo necesitaba, pero el dinero no era mío", ha insistido.

La dueña de esos 2.000 euros era Adela, mejor dicho, la encargada del dinero porque realmente el dinero era de su empresa.

El artículo 616 del Código Civil estipula que cuando una persona devuelve dinero extraviado, tiene derecho a un premio. Si el valor del hallazgo supera los 12 euros, el propietario abonará la décima parte del hallazgo. Pero si es mayor -como en este caso-  la cifra se reducirá a la vigésima parte. En un primer momento Radu no quería este premio, pero finalmente accedió por la insistencia de la propia policía.

“Creo que mucha gente lo devolvería, yo prefiero dormir con la conciencia tranquila”

Adela lloraba al ver el tema solucionado e incluso el jefe de la Policía Local (José Cuevas) reconoce que el día del hallazgo fue uno de los días más emocionantes de su vida laboral. “Creo que mucha gente lo devolvería, yo prefiero dormir con la conciencia tranquila”.

Este sentimiento también lo tiene Paqui Rodríguez. Se encontró 2.000 euros en la calle y no dudó ni un solo instante en devolverlo. Sucedió en Monasterio, un municipio de la provincia de Badajoz de aproximadamente 4.000 habitantes.

Eran las 12 del mediodía y Paqui regresaba a casa tras comprar fruta. Llovía mucho y encima iba cargada con las bolsas de la compra. De repente mira al suelo y se encuentra con un sobre.

Paqui lo pisa para que el viento no se lo llevase, pero de repente ve como salen billetes de 20 y 50 euros del sobre. Los recoge, se mete el dinero empapado por la lluvia en su bolsillo y avanza como puede hasta casa.

Paqui tenía una intuición, sentía que tenía que volver a salir a la calle,  y eso hizo. Justo en el mismo punto que había encontrado el dinero, frente a una sucursal bancaria, se encuentra con un señor hablando por teléfono. Pone la oreja, escucha la conversación, y comprueba que ese era el dueño de los 2. 000 euros. Se acercó y le dijo: “amigo estás de suerte, tu dinero lo tengo yo”.

Y Paqui, claro, está muy orgullosa de lo que hizo.

Dos historias sin duda de honradez: la de Radu y Paqui.

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