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TRES PAPAS EN CUBA

¡Que Cuba se abra al mundo!

Fidel Castro con Juan Pablo II
Fidel Castro con Juan Pablo II

Reconciliación fue una de las palabras que más se repitieron en el viaje histórico de diez días que el Papa Francisco realizó en 2015 por Cuba y Estados Unidos. En septiembre de 2015, en su primer discurso en el aeropuerto internacional de La Habana, animó a Cuba y a Estados Unidos a "continuar avanzando" en la normalización de sus relaciones y a "desarrollar todas sus potencialidades". Entonces, tras las primeras palabras de bienvenida del presidente de Cuba, Raúl Castro, el Pontífice destacaba cómo "estamos siendo testigos de un acontecimiento que nos llena de esperanza: el proceso de normalización de las relaciones entre dos pueblos, tras años de distanciamiento. Es un proceso, un signo de la victoria de la cultura del encuentro, del diálogo".

Aquel día, el Papa animó a los responsables políticos de ambos países "a continuar avanzando" por este camino "como prueba del alto servicio que están llamados a prestar a favor de la paz y el bienestar de sus pueblos, de toda América, y como ejemplo de reconciliación para el mundo entero. El mundo necesita reconciliación en esta atmósfera de tercera guerra mundial a trozos que estamos viviendo", insistió Francisco que recordó el ambiente bélico que vive el mundo.

Por la Iglesia cubana

También pidió que Cuba se convirtiera en un punto de encuentro para que todos los pueblos se reunieran en amistad. Y recordó las palabras que dijo San Juan Pablo II, durante su viaje a Cuba en 1998. "Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba". En su discurso tampoco faltaron referencias a la Iglesia cubana "para que pueda seguir trabajando con libertad y con los medios y espacios necesarios para llevar el Evangelio hasta las periferias existenciales de la sociedad".
Transición delicada

La pasión por reconciliar a los cubanos entre sí en vísperas de una transición delicadísima, empujó al Papa Francisco a visitar la isla, incorporando en el último minuto un prólogo cubano a su viaje a Estados Unidos, donde tomaba la palabra en la Casa Blanca, el Congreso americano, Naciones Unidas y el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. Después de haber logrado la paz con Washington, el Papa quiso impulsar la reconciliación entre los cubanos -en la isla y en el exilio-, elemento clave para que el país emprenda el futuro feliz que se merece al cabo de medio siglo de sufrimientos.
Como en todos los temas importantes, Francisco siguió la línea marcada por Benedicto XVI quien, unos meses después de visitar Cuba en la primavera del 2012, dijo rotundamente al cardenal de La Habana, Jaime Ortega: "El diálogo es el único camino de la Iglesia. La Iglesia no está en el mundo para cambiar gobiernos sino para introducir el Evangelio en el corazón de los hombres".


El camino de apertura lo iniciaría Juan Pablo II en su viaje de 1998 cuando pidió "que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba".

¡Que Cuba se abra al mundo!

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