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Línea Editorial 5/12/2014

Putin ante la nación rusa

De 

Los Gobiernos con tendencia al despotismo siempre han necesitado de la existencia de enemigos externos para justificar sus excesos. El caso de Putin no es una excepción. En su Discurso a la Nación ante el Parlamento ruso, y a la vista de que Rusia está en riesgo económico, Putin no ha dudado en arengar contra Occidente.La caída de los precios del crudo, cuestión por la que Putin debería preguntar a los países de la OPEP, y las sanciones económicas como consecuencia de su política imperialista en Ucrania, incomodan mucho a un Presidente que sabe que su país se enfrenta a tiempos difíciles. Putin  sueña con un imperio que se impone a base de alterar fronteras, recordemos Crimea y Ucrania; pero además no duda chantajear con sus recursos naturales y alardear de su potencial bélico. No oculta su desprecio hacia una Europa sometida a las reglas del derecho y la democracia, aunque sin duda arrastre problemas muy serios. Europa está llamada a presionar para que Rusia colabore en la estabilización de Ucrania, y pese a todo, a no romper con su vecino, por incómodo que resulte. Todo un prodigio de habilidades que debe evitar la más que evidente intromisión rusa en otro factor que puede desestabilizar a la Unión: el auge de las fuerzas antidemocráticas de derecha, pero también de izquierda,  a las que Putin está dispuesto a financiar.