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TOROS | Sin suerte el colombiano Pepe Manrique

Puerta grande para Morante de la Puebla y Sebastián Castella en Medellín

Corrida fuera de abono para poner el punto final a la temporada taurina colombiana en Medellín. Cuatro orejas se repartieron Morante y Castella, que consiguieron la puerta grande de la Macarena.
Castella y Morante en su salida a hombros en Medellín...
Castella y Morante en su salida a hombros en Medellín (Colombia). EFE

De 

Medellín (Colombia), 16 de febrero de 2013. Tres cuartos de entrada. Toros de Ernesto Gutiérrez, justos de presencia y juego. Sobresaliente el cuarto, premiado con vuelta al ruedo; pitados el quinto y sexto. Sin juego el primero. Pepe Manrique, palmas y palmas. Morante de la Puebla, oreja y oreja. Sebastián Castella, dos orejas y palmas. La empresa de toros de Medellín quiso cerrar su temporada con una corrida extraordinaria fuera de abono con un excelente cartel con base en Morante de la Puebla en su única presentación en Sudamérica, el triunfador Castella y el colombiano Pepe Manrique. Poco visto en esta temporada. Con la antigüedad por delante Manrique tuvo la suerte de espaldas. Su primero lo dejó lucir sólo sus buenas condiciones con la capa. Luego no encontró elemento para mostrar su capacidad torera, ante un ejemplar sin fondo y sin casta. Perdió el triunfo por el demorado efecto de la estocada en el cuarto de la tarde al que le realizó una faena completa acompasada con la música y las ovaciones. Marró repetidamente con el descabello, quedando en palmas. Morante de la Puebla gozó del cariño del público antioqueño, quienes desde su llegada hace algunos días procedente de México, le rindieron su simpatía. Entregado y con deseos en sus dos toros poco aptos para el lucimiento, deleitó en cuenta gotas su calidad y ejecución inigualables. Una oreja en cada toro y puerta grande en ésta única actuación en ruedos sudamericanos. Castella volvió a deslumbrar a éste público que lo ha consagrado ídolo de la ciudad, por su personalidad propia, sus regias condiciones, su derroche y su torería uniforme. Maravilloso en su toreo de capa, lució su variedad y valor con la muleta, superando las escasas condiciones de bravura y casta de sus dos ejemplares. Con las dos orejas de su primero y el gran ambiente con su segundo abrió por derecho la puerta grande.     

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