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TOROS | 5ª Feria de Logroño

Padilla triunfa, Urdiales torea

El diestro Juan José Padilla fue el último triunfador de la feria de San Mateo de Logroño. Sin embargo, la mejor faena del festejo la firmó Diego Urdiales en el quinto aunque no fue rematada con la espada.
Padilla con una de las orejas cortadas este martes en...
Padilla con una de las orejas cortadas este martes en Logroño. @CHOPERATOROS
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Padilla llevó a cabo dos faenas prácticamente idénticas en cuanto a estructura y resolución. En ambas manejó el capote de forma bullidora, se gustó y gustó en las coreografías de las banderillas, aunque clavara casi siempre a toro pasado, y en la muleta llevó a cabo dos labores ayunas de exquisiteces, pero presididas por la disposición y lo vibrante de su toreo.La gente se lo pasó bien con el torero jerezano, que recorrió mucha plaza, toreando siempre donde marcaban sus enemigos, dos toros deslucidos, con la cara siempre por la nubes y sin entrega, pero en los que un arrebatado Padilla se encargó de la chispa necesaria para lograr una oreja de cada uno de ellos.El primero de Urdiales fue un toro que apenas sirvió, un animal al que le costaba desplazarse, y acudiendo siempre con la cara natural, es decir, sin humillar, y el riojano apenas pudo hacer nada a pesar de la buena voluntad de tratar de meter en el canasto a un astado tan incómodo y deslucido.Pero en el quinto volvió a verse al gran Urdiales de la víspera ante un toro, de nombre "Dionisio", que pese a no querer nada de capote, en cambio, tuvo emoción en la muleta. El torero de Arnedo, que brindó faena a sus paisanos, lo vio claro desde el primer momento, fajándose ya con él burel en la primera serie por la derecha, de impecable factura.Faena de convicción y mucho poderío la de Urdiales, con el temple como arma infalible para adormecer los bruscos viajes del astado en una franela que utilizó con relajo y mucho gusto en las siguientes tandas de muletazos. Por el izquierdo dejó también el torero algunos pasajes preciosos, de exquisita torería y apabullante firmeza.Pero cuando tenía la Puerta Grande prácticamente descerrajada, se lió Urdiales a pinchar. Hasta cinco pinchazos dejó antes de agarrar la estocada final, por eso, de las dos orejas prácticamente seguras que tenía, tuvo que conformarse con una gran ovación. Eso si, el aroma que dejó en La Ribera tanto ayer como hoy perdurará mucho tiempo.Leandro sorteó en primer lugar un toro extremadamente soso, condición que, unida a la falta de compromiso del torero, que no se puso ni una sola vez, haciendo todo por las afueras, propició que aquello no tuviera nada de eco. La estocada, eso si, fue de manual.En el toro que cerró plaza y feria se vio a un Leandro mucho más motivado, y eso que el astado rehuyó la pelea de principio a fin, buscando los espacios libres para marcharse en todos los tercios.Pero el vallisoletano anduvo muy dispuesto para lograr de los mejores naturales de la feria, hondos, profundos y de mano baja, aunque la faena no tuvo unidad por esa falta de continuidad del toro en sus embestidas. Además, no estuvo fino con los aceros y todo quedó en un triste silencio final. FICHA DEL FESTEJO Logroño, martes 23 de septiembre de 2014. 5ª de Feria. Un tercio de plaza. Toros de Fuente Ymbro, el cuarto como sobrero, correctos de presentación y de juego variado. Destacó el encastado quinto, ovacionado en el arrastre. Noble y con fijeza, el primero; deslucidos, segundo, cuarto y sexto; y muy soso el tercero. Juan José Padilla, oreja y oreja. Diego Urdiales, silencio y ovación tras aviso. Leandro Marcos, ovación y silencio tras aviso.

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