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Plata en los JJOO de Atenas

Pablo Herrera celebra el 10º aniversario en "el Olimpo"

Dicen que diez años es mucho tiempo, pero para Pablo Herrera (Castellón, 29?6?1982) el 25 de agosto de 2004 estará siempre presente en su mente. Aquel día, pese a la inexperiencia que dan los 22 años y el nerviosismo de verse en la final de unos Juegos Olímpicos, Herrera hizo historia.

  La medalla de plata que consiguieron él y el veterano Xavier Bosma en Atenas fue la primera de la historia para España en este deporte y sirvió para que el castellonense, hasta entonces un joven desconocido, pasara a ser uno de los jugadores más reconocidos a nivel mundial.   Hoy se cumplen diez años de aquel hito y Herrera, inmerso en plena temporada, todavía se sorprende cuando algún compañero del Circuito Mundial le pregunta que dónde tiene guardada la medalla y él, tan cercano y humilde como siempre, responde con un simple “encima de la tele”.   “Los podios, cuando los recuerdas, parece que hayan sido hace poco, pero aquel lo viví de otra manera. Entonces no fui consciente de lo que habíamos conseguido, pero ahora que ha pasado el tiempo te das cuenta de que entrar en una final de unos Juegos o lograr una medalla es algo muy difícil y lo valoras el doble”, reconoce.   Cuando recibió la llamada de Bosma en diciembre de 2002, Herrera se encontraba en plena temporada de pista, jugando en la Superliga Masculina con el J’Hayber Elche (había militado hasta los 18 años en el CV L’Illa?Grau de Castellón). La idea del catalán era la de contar con el castellonense para preparar los Juegos Olímpicos, pero ninguno de los dos imaginaba que les iba a ir tan bien. El jugador de Castellón no se lo pensó: dio dos meses de tiempo a su equipo para que le buscara un recambio y en febrero ya entrenaba a fondo en la arena pensando en Atenas. Todo lo que allí sucedería meses después ya forma parte de una de las páginas más brillantes que ha escrito el voley playa nacional.   “Cuando llegamos a Atenas, la televisión nos preguntó que cuántas medallas creíamos que iba a conseguir la delegación española y yo, muy optimista, dije que entre 21 y 22 (finalmente fueron 20), pero lo que nunca habría imaginado es que una de ellas iba a ser para mí”, confiesa.   Hoy en día, cuando compite en las pruebas del Circuito Mundial, todavía le presentan como “el medallista olímpico” a pesar de los diez años que ya han pasado desde entonces. Pero lo más curioso de todo es que Herrera todavía no ha visto aquella final en la que los brasileños Emmanuel Rego y Ricardo Santos les privaron de conseguir el oro olímpico ?2?0 (21?17 y 21?15)? . “Todavía no he visto el partido de Atenas porque jugué muy nervioso. Era muy joven y me había visto de un día para otro en una final olímpica; si ahora pudiera, intentaría controlar más los nervios”, dice.   Herrera es consciente de que aquella medalla le cambió la vida y que, gracias a ella, su trayectoria se disparó. “En el voley playa la gente no está acostumbrada a que las cámaras estén pendientes de ti. Yo, con 22 años recién cumplidos, me convertí de repente en el centro de atención de un deporte nacional y era alucinante. En Castellón me paraban por la calle y me pedían fotos, y todo me chocaba mucho”, explica.   “Creo que, aunque no hubiera conseguido esa medalla, ahora también estaría jugando. Pero imagino que los apoyos del Ayuntamiento de Castellón, de la Diputación Provincial y del Villarreal CF que he tenido en los últimos años no los habría tenido. Estoy muy agradecido a todos ellos y, en parte, que consiga medallas ahora tiene mucho que ver con ellos ya que, por ejemplo, con el Villarreal hice toda la rehabilitación de la rodilla y me ha permitido volver al cien por cien”, añade.   Después de Atenas, Herrera y Bosma dejaron de jugar juntos. El castellonense vivió otra etapa con Raúl Mesa, con quien estuvo en Pekín, pero desde 2009 Herrera forma pareja con el rinconero Adrián Gavira, con quien ha conseguido una complicidad y una estabilidad que les ha llevado a mantenerse entre los mejores del mundo. Ahora, y tras superar dos años difíciles marcados por las lesiones en ambas rodillas, Herrera afronta el futuro con mucha ambición: “Si hago balance, he de reconocer que han sido diez años muy buenos. Ahora tengo más veteranía y soy más tranquilo. Ha pasado el tiempo y seguimos estando ahí, peleando por estar entre los mejores (ocupan la quinta posición del ranking mundial). Si sigue todo como hasta ahora, me veo en Brasil 2016. Sería un sueño”.

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