También en directo
Ahora en vídeo
  • megabanner_1:No existe configuración de publicidad para el slot solicitado

El origen del ébola

Con miles de muertos contabilizados por la OMS y miles de afectados en el Africa Occidental, y habiendo saltado ya a Europa por España,   lo que en este momento urge es frenar la epidemia de Ébola y lo que ya casi nadie se pregunta es  dónde y porqué surge este virus letal.  A veces retrotraerse a los orígenes para buscar una solución puede resultar de utilidad.

Durante  más de treinta años un grupo de científicos ha buscado los orígenes del Ébola y los encontró en tres variedades de murciélagos. Unos animales que se encuentran en cuevas como la de Kitum en la frontera ente  Kenia y Uganda, y hasta donde se fue en busca de ellos el zoólogo y documentalista Fernando Gonzalez Sitges.



Lo que sabemos de esos murciélagos, según nos cuenta, es que son “receptáculos” del virus, son portadores pero no lo desarrollan, no les afecta. Estos murciélagos salen de las cuevas como la de Kitum por la noche en busca de fruta y defecan en su vuelo sobre las  plantas, las hojas y el suelo de la selva. A su vez los primates como monos y gorilas se alimentarán de estas frutas y plantas,  aquí sí que el virus se convierte en letal. Acaba rápidamente con ellos.

Pero ¿y del mono al hombre? Fernando Gonzalez Sitges conoce bien África y sabe como  un comportamiento social o cultural puede cambiar el destino de las civilizaciones. El mercado negro de comercio de carne de selva ha introducido el Ébola en las grandes poblaciones. “El comercio de carne de selva es una plaga que está devastando la selva en muchas regiones tropicales. Es un comercio ilegal que vende carne de chimpancé y gorila en el interior de la selva, es un vector peligrosísimo en el contagio del Ébola porque solo con tocarla ya te puedes infectar”.

Una vez contagiada una población como la actual,  en países como Liberia o Sierra Leona, un problema añadido es el carácter animista de las culturas africanas. Una enfermedad no la ven como tal sino como el castigo de un espíritu. El contagio es muy fácil en un mundo cargado de carencias que vive lastrado a tradiciones ancestrales con los peligros del siglo XXI.

Jose Luis Garayoa es misionero agustino lleva muchos años en África donde convive con la enfermedad cada día. Antes de hablar con COPE ha llamado a las autoridades para comunicar un posible caso de Ébola cerca de la comunidad a  la que atiende. Amigo del hermano García Viejo fallecido por Ébola en Sierra Leona, fue de los últimos que le vio con vida. Sabe de lo que habla.  “La sociedad  Africana es un caldo de cultivo para este virus mortal, el miedo,  la ignorancia, la falta de infraestructuras… el virus se ha encontrado en su hábitat perfecto para seguir avanzando”

Durante cientos de años el Ébola ha castigado a poblados en el interior de la selva. Su acción es tan virulenta como ahora pero  afectaba a una comunidad, la golpeaba, la hacía desaparecer casi sin tiempo para que hubiera un contagio externo. Los pigmeos de hecho, cuenta Gonzalez Sitges, desde hace cientos de años saben que han de respetar al murciélago si no quiere contagiarse. Evitan desde años, como una tradición milenaria heredada, la carne de este animal incluso se cuidan de  pisar o tocar sus heces. Ellos saben que ahí está la muerte.

Tocar la carne de un animal contaminado es suficiente para contraer la enfermedad. Los primates, hombres o monos dan igual, presentan cadáveres licuados, “como si miles de puñaladas hubieran machacado su carne” explica Sitges. El animal por fuera parece que está perfecto y es al abrirlo cuando sale sangre por todos lados, por dentro está destrozado, y es muy fácil infectarse”.

La teoría conspiratoría de que las farmaceúticas están detrás del virus es poco probable. “Quiero pensar que no, soy poco conspiranoico aunque una cosa es el virus original, las cepas originales y otras las transformaciones genéticas que puedes hacer para tus propios intereses. A mi me parece demasiado malvado, demasiado perverso para ser verdad. Lo que si mosquea e inquieta que a poco de aparecer el virus tengan una vacuna una medicina para aplicarla”.

La industria farmacéutica explica que para poner en el mercado un medicamento pueden pasar entre 8 y 10 años. Desde que comienza la fase de investigación, experimentación, pruebas de calidad y aprobación por parte de las autoridades sanitarias. Sólo en casos de máxima urgencia, como este del Ébola, se puede autorizar la utilización  de un medicamento que no haya pasado por todos los protocolos habituales.



  Emili Esteve, jefe del Departamento Técnico de Farmaindustria descarta que las farmacéuticas realicen este tipo de prácticas avaladas únicamente por la Literatura. “Cualquier laboratorio sabe objetivamente no solo que los resultados de ese ensayo no los tendrían en cuenta las autoridades sanitarias, sino que denostarían el prestigio de la compañía y sería muy difícil en otro medicamento convencer a las autoridades sanitarias de que las cosas se hacen bien”.



¿Cómo se ve el futuro del Ébola?   El zoólogo Fernando Gonzalez Sitges cree que el Ébola se controlará, conseguirán que desaparezca, “no se volverá a transmitir porque no es como la malaria que se transmite a través del mosquito y mosquitos hay millones” Incluso pasará de moda para medios y opinión pública. Antes se llevará por delante a miles de personas. Pero está seguro que “habrá vacuna efectiva que nos tranquilice a las sociedades que puedan pagarla y nos olvidaremos que hay miles de personas que mueren al día por malaria” Nos recuerda que  por esta enfermedad, la malaria, mueren al día más personas que las que han muerto en esta última epidemia de Ébola o por el Sida en África, donde no todos los enfermos tienen acceso a un tratamiento como en el primer mundo.