También en directo
Ahora en vídeo
  • megabanner_1:No existe configuración de publicidad para el slot solicitado
Misa de la Epifanía en el Vaticano

Un Obispo ha de ser un hombre al que le importan los hombres

En la Solemnidad de la Epifanía del Señor, Benedicto XVI ha celebrado la Santa Misa esta mañana en la Basílica de San Pedro. Durante la Eucaristía, y siguiendo la tradición de su antecesor, el Beato Juan Pablo II, el Papa ha ordenado Obispos a cuatro sacerdotes. Se trata de Mons. Georg Gänswein, secretario particular de Benedicto XVI y prefecto de la Casa Pontificia, Mons. Vincenzo Zani, secretario de la Congregación para la Educación Católica, Mons. Fortunatus Nwachukwu, Nuncio Apostólico en Nicaragua y Mons. Nicolas Thevenin, Nuncio Apostólico en Guatemala. 

Durante la homilía, el Santo Padre se ha centrado en la figura de los Magos que acudieron desde Oriente a adorar al Niño Jesús. De la misma forma que el día de Navidad, los pastores van a Belén con humildad, los Magos, representan a  los pueblos gentiles y de toda la tierra, que se postrarán ante el Señor, porque también son coherederos. También ha establecido una relación entre los Magos y el sentido de la ordenación de los nuevos Obispos. Y es que así como los Magos siguen la estrella que les lleva al Portal, el Obispo no sólo peregrina con los demás, sino que también deben preceder a los demás e indicarles el camino. Referente a cómo debe ser el Obispo, el Papa ha presentado su figura como la del hombre orientado a Dios, porque sólo así podrá preocuparse por los demás. También ha recordado que si es un hombre conquistado por Dios, podrá ser entonces un hombre entregado a los demás. Antes de terminar ha invitado a los nuevos prelados a ser astros de Dios para que puedan indicar a todos los hombres el camino recto. Por último, ha puesto a los nuevos Obispos bajo la intercesión de María, que mostró a Jesús a los Magos, y ha pedido que Ella les ayude a mostrar esa estrella de la Fe a los demás.