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En su carta dominical, dedicada a la campaña de Manos Unidas

El obispo de Segorbe-Castellón defiende la igualdad entre hombre y mujer

El obispo de Segorbe-Castellón, Casimiro López Llorente, titula su carta dominical de esta semana "Hombre y mujer: iguales en dignidad y derechos" y la dedica a la campaña anual de Manos Unidas.

Hombre y mujer: iguales en dignidad y derechos             Queridos diocesanos:             Se acerca la Campaña anual de Manos Unidas, la organización católica para la ayuda, promoción y desarrollo del Tercer Mundo. Bajo el lema “No hay justicia sin igualdad”, la Campaña de este año se centra en la promoción de la igualdad entre hombre y mujer así como de la libertad de la mujer en su toma de decisiones. Manos Unidas quiere hacer una fuerte llamada a la conciencia de la sociedad para que defienda y promueva el efectivo desarrollo integral de cada persona, sea hombre o mujer, y el ejercicio de todos sus derechos fundamentales. Estos son gravemente conculcados en muchas partes del mundo, sobre todo en el caso de mujeres y niñas.             En efecto, son numerosos los países en los que la mujer padece una grave desigualdad y es víctima de la violencia física, sexual y psicológica, incluyendo la violación como arma de guerra. Así cerca del 70% del comercio internacional de personas es sufrido por mujeres y niñas, y dos terceras partes de las personas analfabetas son mujeres. Estas son solo dos muestras de la discriminación que sufren tantas mujeres. A ello hay que sumar el número alarmante de abortos de niñas, el infanticidio de las ya nacidas o su abandono y su continua discriminación en la asistencia sanitaria y en su alimentación, lo que impide su desarrollo físico y mental. Manos Unidas constata día a día que la pobreza, la falta de recursos, la inexistencia de libertad afecta precisamente a niñas y mujeres, cuando, por otro lado, son ellas las protagonistas y verdaderos agentes del desarrollo humano. Además se vulneran derechos tan esenciales como el de su propia libertad, la capacidad de tomar las mismas decisiones que el hombre, o el de poder ser titular de los mismos bienes. ¿Acaso no radica todo esto en la falta de reconocimiento de la igual dignidad de cada ser humano?             Para evitar malentendidos al hablar de la igualdad de la mujer, Manos Unidas asienta expresamente su Campaña en la concepción cristiana del ser humano. El libro del Génesis nos dice en efecto: “Creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios” (Gen 1, 26-27). Estas palabras del Génesis recogen dos verdades fundamentales sobre la persona humana: es creada ‘a imagen de Dios’, como ser inteligente, libre y llamado a la comunión personal; y es creada como ‘hombre y mujer’. Dios crea al hombre y a la mujer iguales en su dignidad personal, y al mismo tiempo diferentes sexualmente y, por ello, en esencial y profunda complementariedad y relación de hombre y mujer.             Esta es la clave que orienta la misión de Manos Unidas en esta cuestión: la dignidad de toda persona por ‘ser imagen de Dios’, sea hombre o mujer, exige que se llegue a una situación social más humana y justa y, a la defensa efectiva de los derechos fundamentales, universales, inviolables, inalienables e indivisibles, recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. En ella se reconoce la misma dignidad e idénticos derechos a todos los seres humanos, sin distinción de raza, color, sexo, subrayando el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad. El reconocimiento de cada uno de estos derechos también para la mujer supone reconocer y asumir el deber correspondiente, pues declarando el derecho a la igualdad, se afirma el deber de respetar este derecho y poner los medios para su ejercicio efectivo.                       Por todo ello: Apoyemos este compromiso loable y necesario de Manos Unidas.             Con mi afecto y bendición,             Casimiro López Llorente             Obispo de Segorbe-Castellón