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Obama en el centro de Europa

La actualidad internacional se centra estos días en la visita del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a la Europa central, para conmemorar el veinticinco aniversario del fin del comunismo. Una visita que se produce después de que Rusia se haya anexionado Crimea y siga con su política desestabilizadora en Ucrania. La presencia de Obama en Centro-Europa pretende consolidar el apoyo que los Estados Unidos han prestado al esfuerzo de los países de la ex Unión Soviética por implantar la democracia y un sistema de libertades en esa región. Frente a las pretensiones expansionistas nunca satisfechas de la Rusia de Putin, Obama apuesta por potenciar la asistencia militar aliada en la zona, además de mantener una política de gestos diplomáticos como forma de invitación al diálogo. Si en algún momento la Unión Europa ha minusvalorado la capacidad del Presidente ruso por imponer su influencia y control en el centro de Europa, es hora de rectificar. En este entramado de intereses, Polonia, como se ha podido comprobar estos días, es un enclave estratégico. Una Polonia que rememora en estas fechas el ejercicio de libertad que hizo posible un cambio en su historia con el protagonismo de Lech Walesa y el sindicato Solidaridad. La memoria de su pasado es patrimonio común de toda Europa y un aliciente frente a las nuevas formas de opresión que se atisban.