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TOROS | Por su cornada en Madrid

El novillero Miguel de Pablo, mes y medio de baja

El novillero Miguel de Pablo se recupera en su domicilio del grave percance del domingo pasado en la plaza de Las Ventas, aunque deberá permanecer alrededor de mes y medio de baja hasta que pueda volver a torear.

El joven espada madrileño, de 20 años, que ya ha recibido el alta hospitalaria, sufrió una cornada "limpia" de 15 centímetros en la zona escrotal, la cual evoluciona "muy bien", aunque lo que más preocupa y más va a retrasar su recuperación es la sección de los tendones de un dedo de cada mano según ha explicado el cirujano jefe de la Monumental madrileña, Máximo García Padrós."Eso va a ser lo más costoso, desde luego, porque las heridas deben cicatrizar totalmente hasta que pueda hacer cualquier tipo de movimiento con las manos, que las tiene escayoladas, para, a continuación, empezar un proceso de rehabilitación para que vaya adquiriendo fuerza y pueda volver a su día a día", indicó Padrós.No obstante, y a pesar de los plazos "más o menos coherentes" en este tipo de percance, Padrós no se ha atrevido a señalar una fecha concreta para la vuelta a los ruedos de De Pablo, ya que, según sus palabras, "los toreros son todos imprevisibles y muchas veces desafían a la lógica".El próximo compromiso que tiene cerrado De Pablo para este verano, y el único de momento, es el 24 de agosto en su localidad natal, Colmenar Viejo, una fecha que, en principio, sería "muy difícil" que pudiera afrontar, pero todo dependerá también de que su evolución, con la rehabilitación, fuera "milagrosa", añadió Padrós.De momento, el día 29, De Pablo deberá acudir a revisión para que le retiren los puntos de la cornada y las escayolas que lleva en ambas manos.De Pablo resultó herido al entrar a matar al cuarto novillo del festejo del pasado domingo en Las Ventas, suerte que realizó sin salirse para fuera al hacer el embroque, momento en el que el astado le corneó, echándosele además a los lomos, donde el novillero sufrió severos cortes en las manos.Según Padrós estos cortes se los produjo con "una banderilla y su propia espada", que no soltó hasta que cayó al albero, seccionándose el tendón del dedo pulgar de la mano derecha y del meñique de la izquierda.

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