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Mundial de Francia 1998 (Segunda parte)

De 

La semana pasada nos contásteis cómo cayó España en el Mundial del 98, y otras historias de la 1ª fase, pero nos falta saber quién lo ganó y cómo.  Hay selecciones que hacen muy buena 1ª fase y logran colarse en 1/8. Una de ellas es, de nuevo, Rumanía, que empieza el Mundial como un tiro. Gana 1-0 a Colombia, 2-1 a Inglaterra y ahí, ya clasificada, sus jugadores hacen una curiosa apuesta. Después de esa importante victoria, hablan Gica Hagi, capitán, y Giordanescu, entrenador...   Y Giordanescu tiene razón... la selección de Rumanía, como Sansón, perdería su fuerza si le tocaban el pelo. Con todos los jugadores teñidos de rubio (menos el que no tenía pelo, Stelea) Rumanía cae en 1/8 de final. Le gana Croacia, 1-0.   Croacia, la mayor revelación de ese Mundial, se concentra en un castillo en la región de “Bosholé”, tierra de buen vino. Eso ayuda a que el seleccionador croata, Blazevic, disfrute de los placeres gastronómicos de la tierra. Blazevic puede así paladear el maravilloso vino francés, fumar su tabaco, y comer su exquisito chocolate.   Blazevic es todo un personaje. Antes del partido de cuartos contra Alemania recibe el habitual fax de 2 páginas de su astrólogo personal. “Sólo veo problemas para los alemanes”, dice el fax. Y así termina ocurriendo, porque Croacia gana 3-0 a Alemania, en las narices de Mathaus que juega su 5º Mundial. Antes de la semifinal contra Francia el técnico llega 1 hora tarde a la rueda de prensa previa al partido porque dice que se entretuvo viendo “Siete años en el Tíbet”.    Cuando aparece en la sala de prensa, lo hace además con un quepis (gorra de la policía francesa) en homenaje al gendarme que queda en coma tras recibir una paliza de unos hooligans ingleses. Pero el Mundial 98 no es la Historia de la selección rumana o de la selección croata, (que también). Sobre todo, es la Historia de los Black-Blanc-Beur...   (Sociedad multicultural, conflicto argelino, equipo representativo de varias razas y de múltiples orígenes...). De ahí la denominación: Black (negros), Blanc (blancos) y Beur (magrebíes).   Ese grupo está dirigido por Aimé Jacquet, un tipo con mucho carácter: cuando él da las charlas en el hotel o antes de los partidos no se oye ni el vuelo de una mosca. Por las feroces críticas, la relación de Jacquet con el diario L'Equipe es inexistente. Tras una concentración previa en Marruecos, el equipo vuelve a casa con la misión de ser campeón del Mundo...   Francia debuta en Marsella, contra Sudáfrica. Durante todo el trayecto del autobús hacia el Velodrome, la gente se agolpa, con banderas de Francia, para animar a su selección. En el vestuario, Deschamps lleva la voz cantante, va dando consejos a sus compañeros. También se oye hablar a Zidane. Al rato de empezar, Guivarch se lesiona y entra Dugarry. Francia gana 3-0 y da su primer paso.   El segundo paso es en Saint-Denis, estadio que terminará siendo talismán. En la charla previa, Jacquet manda un mensaje claro a sus chicos: “Calification, çe soir...”. Objetivo meterse en 1/8. Le hacen caso, porque Francia golea 4-0 a Arabia Saudí, lo que provoca que Parreira (seleccionador saudí en ese momento) sea destituído. Pero el partido deja dos facturas: la lesión de Dugarry (entra Trezeguet, que luego marca, por él) y la expulsión de Zidane por clavarle los tacos en el trasero a un rival, que le cuesta una sanción de dos partidos.   Tras superar a Dinamarca en el tercer partido en Lens, 2-1 con goles de Djorkaeff de penalti y Petit, Francia pasa a 1/8 con 3 victorias en la 1ª fase, y regresa a su refugio de Clairefontaine para volver a Lens unos días después a jugar los 1/8. El rival es Paraguay, que ha dejado fuera a España en su grupo. Un equipo rocoso, con Ayala y Gamarra como líderes de la defensa...   En ese partido se marca el único GOL DE ORO de la Historia de los Mundiales, invento de la FIFA para decidir el partido en la prórroga. El primero que marque, gana, y se termina el partido. Así ocurre cuando Trezeguet baja una pelota de cabeza para Laureant Blanc y el central, que le ha prometido a su hijo que marcaría por él, le da la victoria a Francia. El siguiente paso es Italia, en ?...   Y regreso a Saint-Denis. Allí, tras 120 minutos sin goles, se llega a la tanda de penaltis. Los suplentes no saben cómo aplacar los nervios y lo ven sentados en el césped. Di Biagio es el encargado de lanzar el último penalti. Y lo manda fuera...   En la semifinal, de nuevo en Saint-Denis, Francia sufre contra los croatas, que se adelantan con un gol de Súker en el primer minuto de la 2ª parte. Thuram, dos veces, le da la vuelta al marcador. Francia pasa a la final y el presidente de la República, Jacques Chirac, entra al vestuario a felicitar a los jugadores, embutido en una camiseta de la selección con el número 23. En los días previos a esa final, en Clairefontaine, Jacquet explica a sus defensas cómo deben hacer frente a Ronaldo, su mayor amenaza.   Pero el mismo día de la final, Roberto Carlos entra asustado en el cuarto, al ver a Ronaldo, su compañero de habitación, en el suelo, con convulsiones. Alarmados por los gritos entran Edmundo y César Sampaio, que evita que Ronaldo se trague la lengua. El delantero vuelve en sí, pero cae en un profundo sueño. Se le hace un chequeo a las 5 de la tarde y no se descubre nada. Los 2 médicos que le han visto le dan el OK para jugar.   Es una tarde frenética, con reuniones de pasillos y decisiones importantes que tomar, la mayor de ellas, si Ronaldo va a jugar la final o no. A 45 minutos de empezar el partido, Ronaldo no aparece en la alineación oficial. Edmundo jugará por él. El delantero, que acaba de llegar del hospital, entra en el vestuario con ganas de jugar...   Ronaldo juega la final, pero pasa por ella como un fantasma, está claro que no está bien. Zidane marca dos goles de cabeza, a saque de esquina, y Petit hace el 3º al final. Brasil cae 3-0. Y durante los próximos años en Brasil se especula con lo que ha pasado. Se convocan hasta dos comisiones parlamentarias para resolver el asunto, sin éxito. Se habla de epilepsia, de una crisis nerviosa por estrés, de envenenamiento, de que le dieron lidocaína (un analgésico) y se lo administraron mal, se investiga si la marca deportiva que le vestía exigió que jugara, y hasta de que la selección brasileña se vendió para perder.   Que es la teoría menos creíble, pero aún seguimos sin saber qué pasó exactamente, aunque hay varios médicos que han declarado que Ronaldo no debió jugar esa final. Lo que sí sabemos es que, para desgracia del ultraderechista Le Pen, ese Mundial lo gana la Francia multiracial y multicultural. Ganan los Black-Blanc-Beur, y adoptan su propio himno...Mundial de Francia 1998 (Segunda parte)

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