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TOROS | 9ª Feria de San Fermín

Muchos cuernos y poca casta

Defraudó la corrida de Adolfo Martín lidiada este domingo en Pamplona. Encierro de gran presencia pero que no vino acompañada de la casta necesaria. La terna se mostró solvente pero hubo pocas opciones para el lucimiento.
Alberto Aguilar ante uno de los deslucidos toros de Adolfo...
Alberto Aguilar ante uno de los deslucidos toros de Adolfo Martín en Pamplona. @AAguilarPrensa

Faltó casta. De la buena y de la mala. Lo que siempre uno espera de las corridas de Adolfo Martín. Casta, que diría el que quiere prohibir la Fiesta en su programa político. Defraudó Adolfo en su juego. No en su presentación. Irreprochable el trapío, las hechuras entipadas, los astifinos pitones. Pero la fachada no vino acompañada después de un comportamiento encastado. Mala corrida sin paliativos contra la que se estrelló la terna de toreros actuantes.Ancho de sienes, astifino pero bajo de viga salió el primer 'adolfo'. Toro duro de patas, de exigente comportamiento que no terminó de romper. Se arrancó con codicia y buen tranco al caballo en el primer puyazo y llegó aún así muy entero al último tercio. Diego Urdiales se mostró solvente y sin perder nunca los papeles con un toro al que le costaba un mundo moverse con largura. Aún así, el riojano robó un par de naturales de buen trazo. Con lo que no estuvo eficaz fue con la espada. El cuarto fue material imposible por su sosería y falta de raza. Urdiales quiso armar faena, se puso por los dos pitones pero las pocas ganas de pelea del toro de Adolfo Martín hizo que el torero de Arnedo acabase desesperado. Pasó un quinario para cuadrarlo y entrarlo a matar.Amplio de cuerna y ancho de sienes fue el segundo. Un animal que empujó con fijeza y buen aire en el caballo y que tuvo un interesante pitón izquierdo. Manuel Escribano lo intentó en todos los tercios. Se fue a portagayola, estuvo apurado en otra larga ya cerrado en el tercio, banderilleó con más fe que lucimiento y con la muleta se fue desinflando a medida que transcurrió la faena. Comenzó con varios pases cambiados por la espalda y albergamos ciertas esperanzas al ver cómo se desplazó el toro al presentarle el sevillano la mano izquierda. Pero Escribano no se confió, la faena cayó en picado y el toro terminó por aburrirse entre tanta vulgaridad.De nuevo se fue a portagayola Escribano y de nuevo quiso ligar otra en el tercio, si bien esta vez el quinto de Adolfo saltó limpiamente al callejón. Ahí pareció que se dejó todo el celo el cárdeno. Toro sin un ápice de celo, siempre desentendiéndose de los engaños y con el que el torero de Gerena sólo pudo brillar en banderillas. La faena de muleta fue un quiero y no pudo con el toro en continua retirada.No sabemos lo que podía medir de pitón a pitón el tercero. Una barbaridad. Aún así pareció tener alguna posibilidad por el lado derecho y por ahí quiso ponerse Alberto Aguilar. Muy firme, siempre cruzado, el madrileño quiso tirar y templar por ese pitón. Algún natural de buen trazo dejó, pero no podía haber unidad porque el toro siempre se venía por dentro y era complicada la ligazón. Para rematar la mala corrida de Adolfo, el sexto fue una prenda. Medias arrancadas, siempre con la mirada fija en el cuerpo de Alberto Aguilar y sin romper para adelante. El madrileño quiso torearlo como si fuese bueno cuando lo único que había que hacer era machetearlo. FICHA DEL FESTEJO Pamplona, domingo 13 de julio de 2014. 9ª de Feria. Lleno. Toros de Adolfo Martín, de impresionantes cabezas, parejos de hechuras entipados, pero de juego manso y descastado. Sólo tuvo casta y exigencia el 1º. Diego Urdiales, silencio y silencio tras aviso. Manuel Escribano, silencio tras aviso y silencio. Alberto Aguilar, silencio y silencio.

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